Fumando espero la hora del médico

VIGO

LA DRAGA | O |

09 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS ESPERAS en las consultas son un asunto casi de juzgado de guardia. El facultativo te cita a una hora y te puede recibir tres horas después. Esto pasa tanto en los hospitales como en las consultas privadas. Se dirá que el trabajo de un médico no está cronometrado y que cada paciente es muy diferente, por lo que con uno puede estar dos minutos y con otros, dos horas. Esto es rigurosamente cierto pero debe haber ciertos márgenes horarios para que no suceda lo que pasa en cierta consulta de la Gran Vía a la que uno llega a las ocho de la tarde, previendo que estará a tiempo en la cena concertada a las diez y resulta que a última hora tiene que anular la cita porque todavía se encuentra en la sala de espera y ¡lo que le queda!.. porque el facultativo va acumulando retrasos de manera que cuando le toca el turno al paciente de las ocho han dado la una de la madrugada. Esto también es rigurosamente cierto. ¿Qué se hace para matar el tiempo? Pues no queda más remedio que hojear las sobadas revistas del corazón del año pasado y ver cómo Rosa está pasando una depresión por no haber ganado Eurovisión. Si hay suerte puede encontrarse con algún ejemplar del mes anterior y enterarse de que Beth representará a España en el mismo festival que la deprimida de la revista de al lado. Se sigue leyendo y tantas separaciones, y líos de cuernos en couché reblandecido por el sudor provocan cierta ansiedad después de tanto tiempo en la sala de espera. Entonces es el momento de echar el pitillito con algún colega que también tenga el mono y al que se le nota en la cara que está deseando salir a fumar. Luego.. a seguir echando humo.