PERISCOPIO
31 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?nos fueron en grupo. Otros, por su cuenta. Pero quienes mandan en el Bloque vigués se dieron cita ayer en Santiago para asistir a la asamblea nacional. El móvil circuló a velocidad de vértigo (¡quién los ha visto y quién los ve!). Parecían ejecutivos por mucho que, alguno que otro, se dejase en casa la ya habitual corbata. Se trataba de hacerle la digestión al 25-M y a Vigo, como a Ferrol, se le agrió el trago. Los «duros» del Bloque cotizan ahora al alza, después de que las dos alcaldías volasen. Los frentistas mascullan su venganza en los pactos. Serán recios, como parece ser que quieren las bases. Pero es que algunos ya están hablando de dejar solitos a los socialistas y «ejercer el control» con el voto en los plenos. Es decir, desojando la margarita en cada asunto (ahora sí, ahora no). Lo parezca o no, la calma socialista es relativa. Esta vez no se refiere (la relatividad) a las liortas internas, esas que fueron tan frecuentes en los últimos tiempos. Están preocupados en el grupo municipal electo, y también en la gestora, por la imagen que puede dar la ciudad con un nuevo pacto de izquierdas forzado, hecho contra la razón. El primer escollo no es sólo la fecha (Pérez Mariño quiere que sea antes del 14-J), sino que ya se empieza a hablar de pactos BNG-PP para cosechar exclusividades. La tripleta atacante del BNG integrará al menos a dos nombres ya conocidos: Xabier Toba y Dosio estarán en la mesa, frente a Calviño y Miguel Barros por el lado socialista. A estos cuatro se les sumarán otros, pero entre ellos se dirimirán las diferencias esenciales.