Los hogares ecológicos están construidos con un 95% de materiales naturales, ahorran energía, son más confortables y cuestan el mismo dinero que una casa normal
24 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Juan Abia Alonso sufrió una conversión. Este arquitecto técnico, nacido en Madrid hace 45 años y afincado en Galicia, se dedicaba a construir y reformar bajos comerciales y «me forraba». Pero pensó que su trabajo tenía que tener un sentido más trascendente, aunque ganase menos dinero, así que comenzó a especializarse en bioconstrucción o biotectura, una técnica constructiva respetuosa con el entorno que vuelve las casas más cálidas y acogedoras utilizando sólo materiales naturales. Hace tres años dejó de construir y ahora se dedica principalmente al asesoramiento a través de su consultora de arquitectura Maia, situada en la calle Marqués de Valladares de Vigo y en Santiago. Abia va a exponer sus teorías y explicar sus prácticas como bioconstructor en la feria Vigonatura, que comenzará en el recinto ferial de Cotogrande el próximo 30 de mayo. De «hippies» a médicos En la bioconstrucción el 95% de los materiales que se usan son naturales. «Una casa construida con las técnicas normales puede tener entre 30.000 y 50.000 compuestos sintéticos», aclara Abia. Frente a ellos, la biotectura propone los elementos naturales: madera, piedra, cal, fibra de vidrio y mucho corcho para aislar. Abia está ahora feliz porque acaba de comprar todo el corcho que recubría las paredes de una nave industrial frigorífica de Lugo que hoy está en desuso. La corteza de alcornoque es muy cara: unas 21 euros el metro cuadrado, y en Lugo lo ha obtenido por 9 euros. En Galicia hay cerca de un centenar de viviendas bioconstruidas. «Antes mis clientes eran hippies o extranjeros, pero ahora vienen gente de todo tipo. El otro día una médica me pidió presupuesto porque quiere una casa sana ya que su hijo tienen alergias». Abia sostiene que la vivienda ecológica es más sana y, a la larga, más barata que las otras porque ahorra mucha energía. Granito y cáncer El primer paso consiste en estudiar el terreno y la energía de la parcela, los campos magnéticos, las corrientes de agua subterráneas, las grietas del suelo, la radioactividad de la zona. En este sentido explica que «en el sur de Galicia hay una gran cantidad de granito en el subsuelo. Este mineral emite radón que es un factor cancerígeno muy notable en los casos de tumores de pulmón». Hay un estudio sobre la alta incidencia del cáncer de pulmón en Santiago y Noia. Es muy curiosa la alta tasa de enfermos de tumores que hay en el entorno de la sede de central de Radio Televisión de Galicia. dada la gran cantidad de granito, si el estudio se hiciese en la comarca de Vigo los resultados serían increíbles. No obstante, Abia matiza que una casa de granito no es peligrosa para sus inquilinos sino que lo que resulta dañino son las grandes masas de piedra que conforman el subsuelo. Una vez estudiada la zona se tiene en cuenta la orientación hacia el sol y los vientos dominantes. «Los arquitectos tradicionales sí tienen en cuenta estos aspectos del sol y el viento, pero no reparan en los detalles de otras cuestiones», explica Abia. En el entorno de la vivienda hay que tener en cuenta la contaminación de aguas subterráneas, que es muy alta en Galicia: «el 80% de los acuíferos contienen residuos agrícolas o vertidos que se filtran y se desplazan varios kilómetros por el subsuelo». Para el aprovechamiento de las aguas del subsuelo con total garantía basta un filtro. Después de analizar la parcela y las condiciones medioambientales es muy importante elegir los materiales, en consonancia con el entorno. Abia es el autor de un aula de la naturaleza en la Sierra de San Mamede, en Ourense en la que la construcción esta perfectamente camuflada en el terreno, de manera que los corzos pasean por encima de la cubierta. Ahora está realizando el centro social de la comunidad de montes de Candeán en el parque forestal de Vixiador. Esta arquitecto técnico lo considera un reto muy importante, sobre todo en el aspecto de la climatización, ya que se trata de un edificio muy amplio. A la hora de elegir los materiales, en bioconstrucción no se utiliza el cemento gris, porque este admite todo tipo de residuos, desde vacas locas a otro tipo de restos. Utilizan el cemento blanco Portland, que es un poco más caro que el otro pero más ecológico. Las paredes no se pintan con pintura plástica sino con cal, que permite transpirar a la casa y absorbe la humedad del interior por lo que reduce el uso de deshumidificadores. La vegetación externa es importante para proteger del calor en verano y dejar pasar la luz en invierno. La disposición de los muebles y de los equipos electrónicos es básica. Abia recomienda no usar radiodespertadores ni equipos eléctricos en las habitaciones: producen dolores de cabeza, estrés... Energía solar La bioconstrucción trata de aprovechar al máximo las fuentes energéticas naturales. Por eso las casas funcionan con energía fotovoltaica. Este aparejador indica que no colocan los paneles en el tejado porque montarlos en la cubierta es más costoso si la casa ya está construida. Por eso suelen ponerlos en el jardín. El uso de la energía fotovoltaica supone un importante ahorro para los moradores. la Xunta está haciendo campaña en los colegios para fomentar su uso. A la hora de la verdad, para pedir una subvención para instalar este tipo de energías, hay que rellenar muchos formularios y luego, a esperar. «Han reducido mucho las ayudas tras el Prestige», subraya Abia.