CONTRAPUNTO
22 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NO ES que Vigo precise un despegue cultural. Al igual que ocurre con sus empresarios, el mundo de la cultura corre mucho más que la torpe política local. Pero resulta innegable que los equipamientos son parte esencial de todo renacimiento cultural que se precie. El Museo de Arte Contemporáneo, el Verbum, el Museo del Mar (¡algún día funcionará! espero) o el Auditorio (si cae un año de estos) son algunos de los pilotes sobre los que debiera cimentarse el despertar del interés ciudadano. También la sana competencia entre Caixanova y Caixa Galicia le ha hecho un favor al municipio, con generosas plataformas para mayores y mejores actividades. Nos falta una apuesta teatral verdadera (los Max fueron pura ficción) o el apoyo a las nuevas generaciones de creativos que vienen pisando fuerte y no encuentran ni suelo ni techo donde botar. Estamos a punto de poder presumir de un cisma cultural verdadero. A la próxima corporación le toca rematar la jugada y zurzir los rotos (léase Castrelos) sin perder un minuto.