CUARTO OSCURO | O |
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.TRAGAR, además de su significado más conocido, comer vorazmente o pasar una cosa de la boca al aparato digestivo, tiene otras acepciones que, en esta ocasión, vienen más al caso, tales como dar fácilmente crédito a las cosas aunque sean inverosímiles o disimular y no darse por entendido de una cosa, especialmente si es desagradable. Digerir, en su significado más gastronómico, significa convertir en el aparato digestivo los alimentos en sustancia nutritiva. Aplicado al pensamiento, se trataría de meditar cuidadosamente una cosa, para entenderla y ejecutarla. Ambos términos, unidos en una misma frase, se hicieron relativamente populares cuando Tierno Galván en referencia a ( Don ) Manuel dijo aquello de: "Fraga traga, pero no digiere" cuando el segundo se ganó una plaza a la que los dos opositaban. De lo anterior se desprende que digerir es un estadio superior a tragar. El primero precisa de criterio y juicio, capacidad para discernir y elaborar opinión propia. Se hace necesario el conocimiento, el contraste, el debate y, en último término como finalidad, la elaboración de pensamiento individual e independiente. El segundo puede resumirse brevemente pues se condensa en el despectivo trágala, que identifica a aquel que traga con todo lo que le echen. Vigo en, al menos las últimas tres décadas, viene tragando con una serie de gobiernos municipales que lo más que le han producido son continúas indigestiones urbanísticas y de tráfico, dolores estomacales en las infraestructuras y de cabeza en cuanto a diseño de ciudad y, todo ello, acompañado de una sensación de enfriamiento del ánimo manifestada mediante índices alarmantes de abstención. Sintomatología sólo tratada mediante la administración de un placebo cada cuatro años. El diluvio - ¡y fue Universal!- duró menos. Es el instante de digerir y, el 25, votar.