El presidente de la Xunta y el alcalde bendicen un centro de salud y reparten pisos en As Roteas
15 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?bras son amores. El presidente de la Xunta y el alcalde de Vigo presidieron ayer la entrega de 40 viviendas de promoción en As Roteas (Coruxo) e inauguraron el centro de salud de Rosalía de Castro. En plena campaña, PP y BNG se pusieron el traje institucional. Castrillo y Fraga se repartieron las llaves a la hora de entregarlas a los afortunados vecinos y se cruzaron palabras de cortesía. Como testigo de excepción, Corina Porro. La candidata del PP acudió a ambos actos en su condición de parlamentaria. Y, claro, coincidió con su rival del BNG. «Queredes que nos biquemos, ¿nonsi?», brometó Castrillo con los fotógrafos. Uno y otro se tronchaban de la risa. «¡Si en lo personal nos llevamos muy bien...!», dijo ella. Pero nada, no hubo manera de que obsequieran a los periodistas gráficos ni con un apretón de manos. Tirados al monte, y entre risas nerviosillas, el barbado candidato a la reelección y la rubia aspirante aseguraron que en la intimidad sí se suelen dar bastantes besos como muestra de afecto. Nadie quiso perder las formas. En el séquito de Fraga instaron a Corina Porro a subirse a la tarima donde las autoridades descubrían la placa del centro de salud. Ella dijo que no, rotunda, para que no hubiese confusiones. Entre los asistentes, dos bandos bien diferenciados. Ningún socialista. Populares y nacionalistas sellaron un día de paz institucional. Se lo permitieron todo. El candidato del BNG citó la Constitución (por lo del derecho a la vivienda) y Fraga dijo que gracias al Plan Galicia (ya saben, inversiones post-chapapote) se van a poder realizar muchos otros proyectos como el arreglo de la autovía Vigo-O Porriño (Vigo-Touriño, la llama sarcásticamente la candidata del PP). Fue un día en el que parecía valer todo. Los vecinos de As Roteas estaban felices por dejar de ser propietarios «marginales» y pasar a ser propietarios de lujo (la Administración dixit). Aplaudían a los políticos a rabiar y lanzaban vivas de derecha a izquierda en el acto preparado bajo una carpa. Entre el público estaba una persona a la que nadie mencionó. El ex alcalde Manuel Pérez, que acompañaba a Corina Porro. Fue él quien facilitó durante su mandato los terrenos para que se hicieran las viviendas y el centro de salud, allá por 1997. Lo que sí dijo Castrillo fue que está en disposición de entregarle a la Xunta más parcelas para que se hagan nuevos complejos sanitarios. Quién sabe si algo de eso habló con Fraga en el coche que ambos compartieron entre Coruxo y el centro. Cuando todo acabó y el presidente de la Xunta se hubo ido, los integrantes de las listas del BNG y del PP charlaban amistosamente. Pero, claro, lo hacían en su condición de concejales, ex delegados de la Xunta o así. Sólo los periodistas (que para muchos siempre tienen la culpa de todo) enturbiaron tan maravilloso momento. A Porro le preguntaron qué le parecía eso de que pintaran sus vallas; y a Castrillo, por el relleno. Y de repente volvió la normalidad. Es decir, el despelleje.