OPINIÓN | O |
09 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.HACE exactamente dos años el Foro de Urbanismo e Infraestructuras del Club Financiero Vigo celebró una jornada sobre Galicia y el ferrocarril de alta velocidad. Fruto de las ponencias y debates que se produjeron a lo largo de aquella jornada, el Foro elaboró un documento de conclusiones en el que se recomendaba la conexión de Lubián y Ourense en alta velocidad y con doble vía, así como un trazado en forma de «L», como fórmula más vertebradora y rentable, social y económicamente, para Galicia. Las conclusiones fueron presentadas a la Cámara de Comercio de Vigo y a la Confederación de Empresarios de Pontevedra, que decidieron unirse al Club Financiero Vigo en la defensa de un proyecto marcado por el sentido común. Se inició entonces una segunda fase de presentación de la propuesta a las administraciones públicas, caracterizada también por la mesura y el ánimo didáctico. El proyecto fue trasladado, sin estridencias ni descalificaciones, al Concello de Vigo, las diputaciones provinciales, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Fomento. La campaña concluyó, sin vencedores ni vencidos, con una reunión con el Presidente de la Xunta de Galicia. Su palabra institucional de que Vigo estaría unida con Ourense y A Coruña en alta velocidad ferroviaria, al igual que se trabajaría de forma denodada por la consecución del tramo Lubián-Ourense y la conexión con Portugal, fue suficiente para las organizaciones empresariales de Vigo. Con independencia del trazado finalmente elegido por las Administraciones Públicas, se demostró que las propuestas bien planteadas, con argumentos sólidos y de peso, obtienen sistemáticamente una respuesta positiva. Porque conducen a un lugar de encuentro en el que todas las partes implicadas se benefician, como han venido a confirmar las recientes declaraciones del Ministro de Fomento. Vigo estará conectada con Ourense en alta velocidad ferroviaria. Tal vez no en los plazos deseados, pero su conexión comienza a ser un hecho (a falta de saber si será de forma directa o a través de Cerdedo, una vez descartado el corredor del Miño). Para beneficio de los vigueses y sus empresas, pero también del resto de Galicia. ¡Habemus AVE!