Dice el arquitecto César Portela que una de la claves de la Casa das Palabras es la luz. Pero lo que más impresiona al visitante del Verbum es el encontrarse dentro de una doble caja china.
26 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Pizarra, acero y cristal. O lo que es lo mismo, el Verbum -en honor al nombre de palabra en latín-, también conocido como la Casa das Palabras. La última obra del arquitecto César Portela es edificio que alberga un museo interactivo sobre todos los ámbitos de la comunicación humana. En este inmueble es posible experimentar y conocer a través de los juegos todo lo relacionado con los lenguajes, idiomas, palabras, letras, sonidos, signos, símbolos, vista, oído, lectura, escritura, literatura o tecnología. Cuando el visitante accede al interior del Verbum queda impresionado por la sobriedad del estilo y por la iluminación del patio -y las cuatro plantas- a través de las cristaleras superiores. Da la sensación de encontrarse en el interior de una caja de luz dentro de otra, como si se tratase de una caja china dentro de otra. Ciertamente, el arquitecto Portela tiene razón cuando define su última obra como un edificio «funcional y flexible». Otra de las claves es «la utilización de la luz». Y por último, el creativo gallego añade que «la palabra ha sido decisiva» en el diseño del inmueble. El edificio fue proyectado con un presupuesto de 9,34 millones de euros, cofinanciados al 70% por la UE. La superficie construída es de más de 5.000 metros cuadrados frente a la playa de Samil. La exposición se localiza en un único piso, en el que están instalados los 29 módulos, cada uno con su letra del abecedario. Este es un museo interactivo en el que los visitantes podrán intentar acertar adivinanzas o oír -pulsando un botón- la tradución de «gracias» en galés, chino, parsi o sueco. Un usuario que recorra esta sala permanente puede emplear una hora como mínimo, si es que no se demora con las múltiples curiosidades del recinto. Desde los códigos secretos del espía James Bond hasta la pronunción de un austrolopitecus. Otras actividades interactivas consisten en enseñar diez imágenes de un mimo mientras éste muestra diferentes sentimientos. También será posible conocer el origen y significado de su nombre propio e incluso comprobar el número de tocayos que han visitado el museo. Poesía, libros santos o prohíbidos conforman parte de la literatura que los usuarios podrán encontrar en este recinto. La muestra también tiene varios apartados para los principales escritores de la lengua gallega.