PERISCOPIO
21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?es sitúo. Andan las cúpulas de los partidos mayoritarios debatiendo estos días las claves de los futuros pactos postelectorales. El BNG, fiel a su estilo, impone alianzas con el PSOE como ensayo de un escenario autonómico donde la izquierda podría gobernar unida. Naturalmente habrá excepciones, pero no en las grandes ciudades, por que nadie quiere sentar un precedente peligroso. El PSOE, más abierto, corresponde al ofrecimiento de los nacionalistas con su disposición a formar gobiernos. En el caso de Vigo, dicen que hay serias posibilidades de arrebatarle la alcaldía a Castrillo. Ni los unos ni los otros dudarían en cobrarse el apoyo de Maite Fernández si ésta sale de las urnas vestida de concejala y su voto es decisivo. Pero sólo en ese supuesto. Ni hablar de Soto para formar una familia gobernante. Ni socialistas ni el BNG están por la labor. Pues en el PP las cosas son un pelín distintas. Todo indica que desde la cúpula se ha prohibido el pacto contra-natura. Esta opción excluiría, en el caso de Vigo, a Manoel Soto como aliado. Pero en Vigo la perspectiva es otra. Los populares locales prefieren utilizar los votos del que fuera alcalde del PSOE y ahora Progresista Vigués, antes que solicitar ayuda a Maite Fernández (repito, si es que su voto cuenta para algo). ?sí las cosas, todo queda pendiente de las urnas. Porque Bloque y PSOE están seguros de no necesitar a nadie si sus sondeos no les fallan. Y al PP le salen las cuentas con la ayuda de Soto. Y Maite se siente llave... Y lo que yo digo es que todos no caben. Sólo 27.