Cerca de un centenar de ex trabajadores del Grupo Álvarez intentó sin éxito llevar adelante una sociedad anónima laboral sobre los cimientos de la empresa cerámica
22 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.En el complejo laberinto legal y económico en el que se convirtió al final de sus días el Grupo de Empresas Álvarez (GEA) -la firma cerámica que en su momento estuvo entre las primeras de Europa en su sector-, surgió la iniciativa de un centenar de trabajadores de reflotar parte de las instalaciones y dedicarlas a fabricar piezas cerámicas. No tuvieron éxito, porque la división del colectivo, por un lado, y de otro la propia legislación actual, echaron por tierra el proyecto. La inversión partió con cargo a las deudas que la administración y la empresa mantenían con los empleados. Se gastaron cerca de 1,2 millones de euros en el intento, pero las cuantiosos agujeros del grupo se le echaron inmediatamente encima. Mil empleados El hecho es que, a partir del fracaso de la SAL Alfares de Santa Clara, la situación entre los distintos colectivos del grupo cerámico aún se tensó más si cabe, ya que la deuda pasó a formar parte de otros adeudos que el grupo fue acumulando durante los últimos años. La idea del reparto de los bienes y los terrenos entre los cerca de 1.000 ex empleados de GEA era tan real como pequeño el dinero que finalmente irá a caer en sus manos, porque semana a semana se van descubriendo pequeños agujeros en la contabilidad y deudas con organismos oficiales, como el que les ha condenado ahora a una subasta en el momento en el que son ya legíitmos propietarios de todo el complejo cerámico situado en Cabral. De momento, los diversos colectivos de ex trabajadores han llegado a acuerdos puntuales para ceder los terrenos a varias empresas inmobiliarias, que quieren utilizar los solares para urbanizar la zona con proyectos de hasta mil viviendas. Este proyecto revitalizaría económica y socialmente la zona, una de las más olvidadas por el Concello de Vigo. En este momento, una deuda contraída por los ex propietarios por falta de pago de las cotizaciones sociales a la Seguridad Social ha generado una convocatoria de subasta, que se tendrá que resolver antes de tres meses. Poco a poco, las deudas han ido laminando el dinero que les correspondería a los ex trabajadores, quienes no sólo han visto mermar sus posibles ingresos finales, sino también sus ilusiones, su autoconfianza y sus esperanza tras décadas de crisis.