En busca de las fuentes del Duero

Alberto Magro CORRESPONSAL | OPORTO

VIGO

M. MORALEJO

Desde estos días, 32 barcos turísticos ofrecen viajes de una semana río arriba por unos precios que oscilan entre los 350 y los 1.000 euros

20 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Aún quedan rincones en los que la paz no depende ni de EE. UU. ni de Irak ni de la peleada comunidad internacional. Algunos de ellos están tan cerca que hasta hace poco pasaban desapercibidos, perdidos entre los paquetes de viajes turísticos a Punta Cana, Grecia, Mallorca o el Caribe. Es el caso de los meandros más recónditos del río Duero, allá donde el paisaje emborracha más que el vino dulce que riega la zona. Hasta hace unos años, el Douro (nombre luso) servía para que España y Portugal peleasen por el agua y para que los vinicultores bajasen barricas de vinho hasta Oporto. Ahora el escenario es otro. En la primavera, el país vecino abre todas las presas que encorsetan el río, convirtiendo el cauce en una autopista fluvial por la que viajan miles de turistas en busca de las fuentes del Duero.Hace unos días, Portugal liberó las aguas del cauce internacional, abriendo la veda a las empresas turísticas que operan en la zona. Desde entonces, 32 embarcaciones se llenan a diario de viajeros que parten de Oporto a la caza de paisajes imposibles: barrancos de piedra que sólo acaban donde empieza el siguiente, montes de almendros en flor con olor a primavera y sabor de uva fermentada y corrientes de agua plateada enmarcadas en verde y sol.El viaje comienza en los cais (muelles) de Oporto. Allí las compañías reclutan turistas ávidos de naturaleza y sosiego. En 2002 montaron en sus barcazas de lujo a 135.000 personas, que se gastaron 15 millones de euros. Esta vez los objetivos son más ambiciosos: más barcos, más ofertas y más reservas, que permiten a las empresas esperar una facturación un 40% superior. Antes de navegar contra corriente, los turistas deben abonar una cifra que oscila entre los 1.000 y los 350 euros. La cifra más baja corresponde a una nueva compañía, la francesa Cruceros de Europa: desde El Corte Inglés ofrece viajes de una semana, con el alojamiento y las tres comidas del día incluidos. Los precios más caros son los de los operadores tradicionales de Oporto. Es el caso de la empresa Douro Azul, especializada hace años en este tipo de cruceros fluviales. Facturan anualmente casi 8 millones de euros, nutriéndose de pasajeros gallegos: «Los turistas gallegos, y los españoles en general, son los que más vienen. Algunos clientes repiten todos los años», explica en los muelles de Oporto una de las empleadas de Douro Azul.Con el pasaje en el bolsillo, comienza lo bueno. El recorrido río arriba dura siete días, con paradas en bodegas, restaurantes y puntos emblemáticos del Duero portugués. El último apeadero es Barca D'Alva, en la raia salmantina. Desde allí, viaje río abajo, a favor de corriente, de vuelta al mundo real, ese en el que las bombas y las metralletas no dejan oír el relajante sonido de las corrientes fluviales.