El aparcamiento de la estación de Renfe empieza a colgar el cartel de completo
17 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Una cuarenta de la tarde. Muchos comercios acaban de cerrar y termina la jornada mañanera para parte del personal. Empieza el rally con el cronómetro listo: Isaac Peral-A Florida (no confundir con el Estado donde Bush consumó su triunfo). En la salida han puesto un repellado de chapapote que alisa los surcos de la glorieta. Esto permite obtener unos segundos de ventaja. Asombrosamente para ser lunes no hay mucho tráfico. A la altura de Santiago de Vigo, el automóvil sortea con pericia ese homenaje a los cráteres lunares que está poco antes del semáforo. En esa zona empiezan a aparecer los policías locales que hacen signos para que la gente siga su marcha con buen ritmo.En la subida a Colón la pista se torna de hormigón. Han mejorado un poco la rugosa superficie por lo que se puede dejar en casa el 4x4.Al llegar a la parada de bus de Urzaiz frente a Stradivarius no hay el típico follón de Vitrasas porque la parada se ha trasladado. Los motores rugen alegres cuesta arriba. Cinco minutos ha llevado cubrir la distancia desde el nudo de Isaac Peral a la estatua de los forzudos rederos. Desde ahí a la Florida, pan comido. Los listillos Cuatro y veintidós de la tarde. Todavía no han llegado los agentes y los listillos aprovechan para bajar por Urzáiz, a pesar de que ese carril sólo está permitido para autobuses y taxis. Dos policías se plantifican con valor a las cuatro y veinticinco. Más de uno le echa cara de despiste y sigue intentando el camino prohibido. Le paran en seco.En Lepanto la conducción va como la seda. Cada veinte metros hay carteles en el margen izquierdo de prohibido estacionar. Los coches avanzan con fluidez hacia la bajada a Alfonso XIII. Antes de enfilarla, algunos entran en el aparcamiento de la estación de Renfe, más demandado que nunca. El párking está cada vez más concurrido y a media tarde cuelgan el cartel de completo. Aparcar en la zona está complicado. A 30 metros de la estación, la grúa tiene el gancho avizor. Seis policías permanecen junto a ella. Pero, a esa misma hora, las seis menos cuarto de la tarde, bajando el scalextric algunos no le temen a la grúa feroz. Un carril de bajada de Alfonso XIII tiene cuatro coches en doble fila que lo obstaculizan por completo. Sin embargo, los semáforos de esa calle funcionan por primera vez coordinadamente y la bajada puede hacerse del tirón.Ante la falta de aparcamientos, la calle Manuel Núñez se convierte en un improvisado garaje. En un tramo de 50 metros se acumulan casetas de la construcción con puestos de pulseras de inmigrantes subsaharianos y coches que se arraciman como si estuvieran en la pole position del Gran Premio Empanadillas Carballo.Los Vitrasas bajan a toda mecha. Que otro muerda el polvo, de las obras.