Desde Teis hasta Toralla, el litoral vigués está repleto de restos arqueológicos de época romana
15 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Las sociedades más avanzadas coinciden en distinguirse por el conocimiento y el respeto que muestran hacia su pasado. Sin necesidad de acudir a las típicas frases que aluden a la importancia que la historia tiene en el presente y en el futuro de una sociedad, una ciudad debe hacerse las mismas preguntas que se hacen algunas personas respectó a su procedencia. Pero en Vigo no. En Vigo, esta cuestión ha sido obviada de forma sistemática, hasta el punto de cuajar, entre la población, la idea de que se trata de una ciudad sin pasado. Nada más lejos de la realidad. Las continuas excavaciones que se realizan en la ciudad y sus alrededores desde hace unos años están reflotando un pasado rico. Sólo ciñéndonos a la época romana, la franja costera viguesa es una continua sucesión de yacimientos localizados, en un principio, de forma casual y, posteriormente, gracias a la ley de precaución arqueológica que obliga a realizar prospecciones en las solares donde se va a construir.Sin embargo, estos hallazgos, una vez realizada la intervención de rigor y emitido el informe, se pierden en el mayor número de los casos, y se cercena la posibilidad de que la ciudad posea una nueva fuente de atractivo turístico. Salinas y villas En una situación imaginaria, un turista podría iniciar un recorrido cultural por el pasado romano de Vigo en la finca de Mirambell. En la actualidad, se realizan los trabajos de musealización de esta villa datada en los siglos III-IV. Ya en los tramos costeros de la parroquia de Alcabre, nuestro visitante podría conocer en O Cocho, Museo del Mar y O Fiunchal el motor económico de la presencia romana: la producción de sal y las factorías de salazón de pescado. Tras superar Bouzas, la larga línea recta, que se traza tras las instalaciones industriales de Beiramar, aportaría nuevas villas y necrópolis, que añadirían datos sobre la relación que nuestros antepasados tenían ante la muerte. La construcción del futuro auditorio de Casa Mar está ocasionando nuevos hallazgos relacionados con la época. «Desde el colegio Picacho, bajo el cual hay una necrópolis romana, hasta la rotonda de la calle Coruña, es un gran yacimiento», dice el arqueólogo Vicente Caramés.Más adelante llega el Casco Vello, una zona que ocasionalmente proporciona nuevas sorpresas en su subsuelo. Cuando se remodeló el edificio Ferro, para convertirlo en la biblioteca municipal, apareció el primer yacimiento con localización de estructuras y materiales in situ de época romana en pleno centro de Vigo. Las calles Gamboa y Fermín Penzol, la Porta do Sol o la plaza de Almeida han proporcionado nuevos datos a la construcción del mapa romana vigués. Recientemente, la empresa de trabajos arqueológicos Anta de Moura localizó nuevas estructuras en un solar de la calle Marqués de Valladares. El Areal Y después, el sueño de cualquier arqueólogo. El Areal ya ofreció algún descubrimiento en el siglo XIX pero no es hasta la década de los años cincuenta de la pasada centuria cuando Álvarez Blázquez descubre una serie de laudas , estelas funerarias, que demuestran, a través de los nombres que aparecen en ellas, que en el siglo III Vigo estaba muy romanizado. En la misma calle Hospital se detectó hace unos años una necrópolis de incineración lo que según los expertos sitúa este yacimiento en los siglos I-II. La construcción del aparcamiento de la calle Rosalía de Castro ha generado un continuo excavar en pos del pasado, siempre con resultados positivos. Incluso, actualmente, la empresa Anta de Moura realiza una prospección en la calle Oporto.El hipotético recorrido podría seguir hasta Teis, o ascender hacia el Castro, cuna de la ciudad y ejemplo del proceso de conocimiento entre los recién llegados romanos y los anteriores pobladores que dio origen al término galaico-romano.Sin embargo, esta ruta no es posible, salvo en la imaginación de los estudiosos. Los únicos rastros visibles de este pasado, tan apegado al trabajo como en la actualidad, se sitúan en Toralla, Museo del Mar, el futuro centro de salud de Rosalía de Castro, en cuyo interior se han conservado una salina, y el Castro. Quizá algún día la ciudad recuerde que Vigo viene de «vicus».