Los sectores sociales y ciudadanos soportan las molestias que originan las obras porque saben que son imprescindibles y necesarias para el progreso de la ciudad. Otra cosa es que piensen que las cosas se pueden hacer mejor, con mayor rapidez e incluso con una planificación más adecuada. Este fue el resumen del debate Vigo en Voz Alta celebrado en Radio Voz. En el encuentro estuvo presente el concejal de Tráfico, Xoaquín de Acosta, convertido estos días en una de las personas más ocupadas del gobierno local debido al cierre de la calle Cervantes y al inmediato del tramo descendente de Urzaiz. «El trastorno que una obra de este tipo causa a los comerciantes es tremendo, pero el futuro aparcamiento va a ser beneficioso y por tanto todos debemos aceptar los inconvenientes que genera mientras se construye». Encarnación Álvarez, presidenta de la Federación de Comerciantes de Vigo (Fecovi) resume con estas palabras el sentir del coletivo que encabeza.«Nadie tiene nada contra las obras», asevera Cándido Rial presidente de los comerciantes de la calle del Príncipe. Sin embargo tiene la sensación de que «no existe la suficiente vigilancia municipal mientras se ejecutan, algo así como si el Concello se desentendiera y fueran las empresas constructoras las que toman las decisiones». Para Rial el tema es importante porque mientras se llevan a cabo «los ciudadanos no vivimos, sobrevivimos si acaso».José María Peroja, presidente de colectivo de taxistas, incide en la necesidad de planificar para que las molestias sean las menores posibles. Apunta una sugerencia: ¿Por qué no se anula al acceso de la autopista por Alfonso XIII mientras dura el cierre de Urzaiz, evitando así que lleguen coches que la calle no podrá admitir?.De Acosta le recuerda que la A-9 es una infraestructura que no depende del Concello y que su departamento le ha comunicado la situación a Autopistas, con el fin de que informen por medio de los paneles y tomen las medidas necesarias. «Outra cousa non podemos facer». Insiste, eso sí, en que existe la tendencia entre muchos ciudadanos a separar el proceso de la obra, inevitable, de los beneficios que después va a generar. «A obra e a parte molesta de algo que vai dar beneficios a cidade; hai que pagar unha peaxe para lograr as infraestructuras», afirma el concejal.La demanda del ejercicio de la autoridad para evitar comportamientos como la doble fila llegan desde el ámbito ciudadano. Fernando Seixo, presidente de la federación vecinal, cree que en otro caso no habrá resultados: «O Concello ten que facer que cumplamos», dice. También pone el acento en la necesidad de informar hasta el límite a los ciudadanos.