La polémica ha beneficiado a los galardones creados por la Sociedad General de Autores que hasta este año habían pasado desapercibidos para el gran público
04 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Haga la prueba. Aún es carnaval, salga a la calle con un disfraz de reportero o encuestador y pregunte: ¿Sabe usted qué son los premios Max? Se encontrará con que prácticamente nadie saba nada a excepción del lío montado a raíz de la negativa de la Xunta a apoyar la celebración del evento en Santiago y la oferta de Vigo para albergar la gala. Pues bien, es el momento de salir de dudas. Los premios Max de las Artes Escénicas nacieron en 1998 y sus progenitores son la Sociedad General de Autores y la Fundación Autor. Sus equivalentes internacionales son los Tonys americanos, los Moliére franceses o los Olivier británicos. El premio es el reconocimiento público por parte de los profesionales, un galardón que, como los Goya de cine y otros, otorga un mayor prestigio, difusión social y a veces, caché, a los que lo reciben. El trofeo es una escultura que creó el poeta y artista Joan Brossa (Barcelona 1919-1999), autor de la pieza que simboliza el teatro en forma de una manzana plateada con un antifaz dorado. Las categorías principales son una veintena. Entre ellas, mejor espectáculo de teatro, teatro musical y danza, mejor autor teatral en las cuatro lenguas oficiales, actor y actriz (principales y de reparto) adaptación, coreografía, diseño, teatro infantil, empresario privado, teatro alternativo y premio honorífico.