ESTACHA
13 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.ENTRE TRABAJAR y quejarse, haygente que siempre elige lo segundo. Es lógico. Es un arte. Es mucho más fácil demoler que construir, sobre todo, cuando no se sabe hacer poco más que criticar la obra. La norma podría aplicarse a todas las esferas de la vida, pero casi siempre coincide la palabra agria en boca de quien no mueve nada más que los labios para protestar mientras otea el horizonte con aburrimiento y piensa, ¡qué burros los demás!.