Un acusado de violación afirma que la mujer consintió el acto

L.P. REDACCIÓN

VIGO

La víctima niega que quisiese mantener relaciones sexuales El imputado es un vecino de Tui y el juicio se celebró ayer a puerta cerrada

09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A Miguel Aros Gándara, natural de Tui, quien fue juzgado ayer por una presunta violación aseguró que la víctima consintió voluntariamente en mantener relaciones, cosa que negó tajantemente la mujer. El juicio se celebró a puerta cerrada en la sala primera de la Audiencia de Pontevedra. El acusado tenía que responder de la supuesta violación de una vecina, que sufre un retraso mental leve-moderado. El fiscal solicitó una pena de 13 años de prisión y el pago de 6.010 euros en concepto de indemnización. Los hechos se remontan a hace un par de años, concretamente a la tarde del 21 de diciembre. Aquel día, la víctima y un tío se acercaron a casa del procesado para ayudarle a matar unos pollos. Merienda Tras dos horas de trabajo, y cuando ya habían terminado la faena, Aros Gándara invitó a sus vecinos a merendar en la cocina de su casa. Posteriormente, y aprovechando la ausencia del tío de la mujer, el encausado supuestamente agarró a la víctima y la arrastró hacia un dormitorio. La mujer forcejeó llegando, siempre según el escrito de relato del ministerio público, a morder un dedo de la mano derecha de su agresor. En este punto, el ministerio público sostiene que, una vez dentro de la habitación, y a pesar de que ejerció toda la oposición que pudo, la joven fue violada vaginalmente, siempre según al versión de la acusación del ministerio público. Semanas después se descubrió que la mujer estaba embarazada. Tras solicitar un auto judicial, una clínica ourensana practicó un aborto. No obstante, los restos embrionarios fueron remitidos al Instituto Nacional de Toxicología para su análisis. El ahora acusado, según señalaron fuentes próximas al caso, permitió que se le tomaran muestras de saliva para contrastarlas con los restos del feto abortado. El resultado de las pruebas de paternidad y ADN prácticamente determinó con absoluta certeza que Miguel Aros Gándara era el padre del feto.