Miles de vigueses salieron ayer a la calle para recibir a Sus Majestades Melchor, Gaspar y Baltasar El paso de la comitiva provocó retenciones de tráfico
05 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Ni el frío ni la amenza de lluvia _al final Santa Clara colaboró_ representaron un freno para que los vigueses, un año más, acudieran a su cita anual con los Reyes Magos. Miles de personas alfombraban las calles del recorrido. Las más madrugadoras llegaron con más de una hora de antelación al inicio de la marcha, con objeto de garantizarse un lugar en primera línea de acera. Las obras del aparcamiento de Urzáiz obligaron a diseñar una ruta que evitase el paso de la comitiva real por el centro del casco urbano. Así, partió de la calle Venezuela para terminar en Traviesas después de recorrer Camelias. A tenor de la respuesta ciudadana, la elección fue muy acertada. El programa se inició pasadas las seis de la tarde, con la llegada de Sus Majestades en sendos descapotables antiguos a la plaza del Rey, donde les esperaban cientos de niños. La actuación del grupo folclórico Bene Vivere dio paso a la lectura de las redacciones ganadoras del concurso moreas de desesos. Sus autores, Sandra Vázquez, Enma Lago y Andrés Requejo, coincidieron en pedir la erradicación de la pobreza y la superación de la pesadilla que está viviendo Galicia por la marea negra del Prestige. La ciudad con más niños A continuación el alcalde les explicó a Melchor, Gaspar y Baltasar que la noche iba a ser especialmente larga para ellos, ya que, dijo, Vigo es la ciudad gallega donde más niños nacen. «Así es que habrá muchos zapatos aguardando. Además se han portado todos muy bien, han trabajado mucho y han sido solidarios», dijo. Melchor fue el encargado de dar las gracias en nombre de los Magos y sus pajes. Los nervios empezaban a aflorar entre los más pequeños, pero aún tendrían que esperar casi una larga hora antes de ver desfilar a los Reyes en sus brillantes carrozas. Las caras de impaciencia se acabaron minutos antes de las siete y media. A esa hora echaba a andar la comitiva. Un grupo de pajes a caballo se situaba a la cabeza, seguidos por las coloristas carrozas de diferentes casas comerciales. Los nostálgicos pudieron contemplar los últimos seiscientos aún en uso, aunque los vehículos que más llamaban la atención de los chavales eran los de bomberos, policía y ambulancias que, para mayor regocijo, hacían sonar sus sirenas. No faltaron tampoco los tradicionales ranchos y rondallas que, uniformados, marcaron el paso al ritmo de docenas de insatrumentos, algunos de ellos imposibles. Ni faltaron tampoco globos y caramelos que, con profusión, repartieron los ayudantes reales. Visita a hospitales La jornada de Melchor, Gaspar y Baltasar fue ayer larga. A las diez de la mañana iniciaban su habitual periplo por los hospitales, donde les esperaban docenas de niños. En el Xeral tuvieron la oportunidad de volver a saludar a María, una pequeña morena y vivaz a la que ya el año pasado entregaron allí su regalo. El programa de la mañana incluyó sendas visitas a la Casa de Acogida y a la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.