El plan de la Consellería de Sanidade contra esta patología ha reducido los casos a la mitad desde el año 95, pero la situación sigue siendo preocupante según los médicos
04 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Galicia es la autonomía con más casos de tuberculosis y, dentro de Galicia, Vigo es una de las zonas con mayor incidencia, con una tasa superior a la media de la comunidad. A pesar de que el plan específico de la Xunta para combatir la enfermedad ha logrado bajar la extensión, en el año 2001 se produjeron 203 nuevos casos. Antes del año 95, cuando la Xunta comenzó a tomar medidas, en Vigo y su área se contabilizaban 443 nuevos pacientes al año. Los médicos y especialistas en salud pública reconocen que «la tuberculosis es un importante problema de salud en Galicia, cuyas tasas de incidencia reflejan un déficit histórico en las medidas de control de esta enfermedad». Por ello, la Dirección Xeral de Saúde Pública de la Xunta elaboró un Programa Gallego de Prevención y Control de Tuberculosis. Las piezas fundamentales de este programa están constituidas por las Unidades de Tuberculosis (UTB), que son los centros de referencia y coordinación de todas las actuaciones que, en los distintos niveles asistenciales, se realizan para luchar contra ella. Hay siete en Galicia, una por cada área sanitaria. La de Vigo está situada en el hospital Nicolás Peña desde el pasado 2 de diciembre. Antes estaba ubicada en el centro de salud de Beiramar. Esta unidad está formada por dos médicos, tres enfermeras, una auxiliar de clínica y una asistente social. El doctor Vázquez Gallardo es el coordinador de la unidad. Según este facultativo «la situación de la tuberculosis, a pesar de haber bajado la incidencia, sigue siendo preocupante». No obstante, la lucha contra esta enfermedad ha dado grandes resultados y en la ciudad y su área se ha pasado de una incidencia de 70 casos por cada 100.000 habitantes en el 96 a unos 40 casos por cada 100.000 hoy día. En Madrid la incidencia es menos de la mitad que en Galicia. Esta reducción se ha logrado por la concienciación de los médicos de atención primaria al mantener una alta sospecha sobre esta patología en las consultas diarias. Los facultativos son los responsables de los retrasos en los diagnósticos por lo que la precocidad en detectar la enfermedad resulta fundamental. Una vez prescrita la enfermedad, el médico debe comunicarla con rapidez a la unidad situada en el hospital Nicolás Peña. Aunque el paciente sea derivado hacia esta unidad, el médico de cabecera debe implicarse en asegurar un correcto cumplimiento del tratamiento y un adecuado estudio preventivo de los contactos, con especial prioridad en los casos de tuberculosis pulmonar. Los equipos de profesionales de la unidad acuden a colegios, fábricas y talleres en los que se ha registrado algún caso para evitar nuevos contagios. En estas visitas se realizan las pruebas de la tuberculina mediante la técnica del mantoux. Después de 72 horas se procede a la lectura de los resultados. Si el resultado es positivo se cita al paciente para que se someta a unas pruebas complementarias: radiografía de tórax, analisis de sangre o de esputos, que confirmen la enfermedad ya que, según afirma el doctor Vázquez Gallardo «muchas veces la prueba de la tuberculina da positiva pero eso no indica que padezcas la enfermedad, sino que estás infectado por estar vacunado o por haber estado en contacto en algún momento de tu vida con el bacilo». El mayor factor de riesgo para padecer la enfermedad es el alcoholismo, el segundo grupo con más afectados es el de drogadictos que se inyectan y en tercer lugar están los enfermos de sida.