Los mercados vendieron ayer los últimos lotes llegados a puerto antes de la prohibición El abastecimiento está garantizado con género de Asturias, Gran Sol, Francia e Italia
04 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los mercados de Vigo, Val Miñor o Baiona despacharon ayer los últimos lotes pescados antes de la entrada en vigor de la ordenanza que prohibe faenar en aguas de las Rías Baixas. Jureles, chocos, luras, sardinas o rapantes (especialidades de la flota de bajura) desaparecerán de las pescaderías durante una buena temporada. Su lugar pasará a ser ocupado en mayor medida por el pescado capturado en altura, y el procedente de aguas asturianas (de momento a salvo de la marea negra), Gran Sol, Francia e Italia. En el mercado del Berbés, las vendedoras de pescado manifiestan su rabia: «Estamos arruinadas, pero no vamos a ser las únicas. Esto es una cadena, miña reina», afirma Rosa. «Aquí estamos todos de luto, tenemos el corazón negriño», se lamenta Josefa. Sobre sus puestos de mármol todavía queda marisco sin vender: centolla, a 20 euros el kilo; nécora, a 40 euros, percebe a 75 y camarón a 58 euros kilo. ¿Y a partir de hoy qué? Esa es la pregunta que más molesta a las vendedoras. «A partir de hoy venderé mercancía de fuera o me daré de baja. Somos muchos autónomos y si nos damos todos de baja esto va a ser un caos», afirma Rosa. En esta ocasión, a río revuelto no hay ganancia de pescadores. Los puestos de carnicería de los mercados no aprecian, al menos de momento, un aumento de las ventas a costa del pescado. «Hay que tener en cuenta que el pescado fresco es el protagonista de los mercados de abastos. Nosotros vivimos bastante del tirón del pescado, porque llama más al cliente», afirma un carnicero.