La subdelegación del Gobierno deniega los papeles pero no expulsa a un colombiano que ha ganado un juicio a una constructora en la que trabajó como albañil sin cobrar un duro
06 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Es ilegal y ayer pidió a Trabajo que le expulsen del país porque le han denegado el permiso para estar aquí, pero no le deportan a Colombia. Carlos Alberto Escobar Hernández, natural de Cali, de 31 años, con una mujer y un hijo de seis años en su país de origen llegó a Vigo el 7 de mayo de 2001 con un visado de turista. Buscó un empleo y menos de un mes después, el 2 de junio, comenzó a trabajar en la empresa constructora de Nigrán, Construcciones Joseva. La compañía que dirige José Manuel de Saa Pereira le prometió un salario de 138.243 pesetas mensuales, incluido el prorrateo de las pagas extraordinarias, por trabajar de peón de albañil y le aseguró que le arreglaría el permiso de trabajo. Sin embargo, cuando llegó el día del cobro le dijeron que le pagarían el día 8 y así sucesivamente. Como estaba de manera clandestina no se atrevía a reclamar. Así fue pasando el tiempo y estuvo tres meses trabajando y sin cobrar. «No me dieron un duro», cuenta y prosigue «un día la Policía me pidió los papeles y le contesté que estaba trabajando y que me los estaban tramitando. La empresa se enteró de que me había interrogado la policía y me echaron», relata este joven colombiano. El 30 de noviembre puso una demanda en el juzgado de lo social contra la empresa y el empresario. La jueza Carmen López Moledo ha condenado a la empresa Construcciones Joseva a pagar un total de 2.859,77 euros más un diez por ciento de intereses de demora a Carlos Alberto Escobar. La sentencia fue emitida el pasado 1 de febrero. A fecha de hoy, Escobar no ha cobrado aún, aunque confía en que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) se haga cargo de la situación. Para Carlos Alberto su situación es paradójica, el subdelegado del Gobierno le denegó el permiso para trabajar en otra empresa y como no le expulsan «me tengo que buscar la vida con empleos clandestinos». Lo mismo que a Carlos Alberto le sucedió en la misma empresa a Hermes Yesid Cano Rivera, un compatriota de Carlos.