Las carcomas y otros insectos están devorando los libros del Registro Civil

Marco Groba VIGO

VIGO

CAPOTILLO

Muchas hojas son ilegibles o caen a pedazos y los tomos que se reencuadernan no son completados ni restaurados «El Registro Civil está en un estado miserable. No tiene capacidad ni medios para dar un buen servicio al ciudadano. Jamás en su historia ha estado tan mal como ahora», según denunció su personal al unísono. Este diario pudo comprobar ayer que decenas de los centenares de libros que guardan los datos personales de todos los vigueses a partir del año 1870, sobre todo los más antiguos, sirven de hogar a colonias de carcomas y otros insectos xilófagos.

29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Las páginas se caen a pedazos y muchos índices son ilegibles, están mutilados o, simplemente, han desaparecido completamente. Aunque algunos ejemplares son reencuadernados, las partes dañadas o desaparecidas no se restauran. Las sucesivas administraciones -aseguran los funcionarios- jamás se ha ocupado de microfilmar los volúmenes ni de pasar sus millones de datos a soporte informático. Debido a la desaparición de los índices, a menudo el personal tiene que revisar, hoja por hoja, tomos de medio millar de páginas para buscar, si es que existe, el dato solicitado por el ciudadano. Los catorce trabajadores están estresados. Algunos desesperados. Hartos de soportar todos los días quejas e insultos. De vez en cuando tienen que llamar a la Guardia Civil para evitar agresiones: «Los ciudadanos creen que para obtener la certificación que nos piden basta con pulsar un botón. Aunque se lo decimos, no se creen que aún no estemos informatizados», señaló un trabajador. Lo que desconocen los usuarios es que los oficiales están trabajando gratis los domingos y festivos para intentar evitar que el colapso sea total. Un certificado, doce días Hasta hace relativamente poco el Registro Civil entregaba en un día las certificaciones. Ahora tarda doce, «porque nos es humanamente imposible hacerlo en menos tiempo». La falta de personal en verano, unido a un aluvión de solicitudes de vigueses y extranjeros, fundamentalmente argentinos con raíces en la ciudad, es la causa de un retraso acumulado que va a más. La total falta de mantenimiento de la oficina, unida a carencias de material tan básicas como folios o bolígrafos y a un número de funcionarios incapaz de atender a la población del partido judicial de Vigo están sumiendo al Registro Civil en el caos. Los funcionarios realizan su trabajo con máquinas de escribir de hace más treinta años. No pueden fotocopiar documentos porque no les envían tóner. La fotocopiadora lleva 325.000 copias y está a punto de romper. Sillas y mesas destrozadas Sillas, mesas y cortinas están destrozadas y la Xunta no las repone a pesar de que llevan años pidiéndolo. Hay un teléfono para ocho personas. Como no hay banquetas ni escalteras, los funcionarios más ágiles trepan por las estanterías para alcanzar los tomos más altos.