El departamento de Relacións Cidadáns de la policía municipal realiza una labor de proximidad que incluye búsqueda de desaparecidos o problemas entre vecinos
21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Toda institución tiene sus caras ocultas. Si hablamos de la cara oculta de la policía, a muchos les vendrán imágenes de maderos corruptos y violentos. Pero este reportaje no pretende hablar de esto: aquí, la cara oculta de la Policía Local de Vigo es una cara amable. En el departamento de Relacións Cidadáns del cuerpo municipal sólo hay dos personas, pero su trabajo es bastante agradecido por los vecinos que acuden a ellos, aunque no sea conocido por el gran público. Resuelven problemas con perros peligrosos, vehículos abandonados, ruídos o problemas en las comunidades de vecinos, aunque el servicio más interesante de los que prestan es la búsqueda de gente perdida para sus amigos o familiares, así como el intentar poner a emigrantes retornados en contacto con su familia. Uno de los trabajos de los que el cabo Juan Marón está más orgulloso es la reconstrucción de la vida de un ciudadano británico, del cual sus familiares temían que hubiese sido fusilado por espía durante la Guerra Civil. Los familiares de H. Gwylin Lodwick -apellido de raíces célticas, del País de Gales-, en una carta que ya había pasado por la embajada británica decían que trabajaba «para el gobierno» y que lo habían visto salir de su casa con sus cosas y acompañado de más gente a finales de los 30, momento en el que lo perdieron de vista. En realidad, teniendo en cuenta la proximidad de Portugal, tradicional aliado de los ingleses a Marón le extrañó que fuese un espía, y supuso que en realidad trabajaba para una consignataria de barcos, la Mala Real Inglesa. Como allí no había archivos de la época, consiguió localizar la pista del esquivo galés a través de un amigo suyo protestante, que localizó a una anciana que a su vez se acordaba de un inglés que vivía de dar clases de su idioma. Tras revisar padrones y listas de defunciones reconstruyeron la historia: el hombre se había mudado de la calle Areal a la de Príncipe a finales de los 30, lo que sus familiares confundieron con el fusilamiento, donde había vivido casado con una alemana. En efecto, trabajaba dando clases de inglés y murió a principios de los 70. María Álvarez y el cabo Marón guardan la carta de agradecimiento de los familiares por despejar la historia de su tío desaparecido. Cuarto año El departamento se creó oficialmente en el 2000, tras un año de prueba. Lo organizó el concejal Xaquín de Acosta a petición del jefe de la policía local, y cada año llevan más casos, con una media de 20 expedientes abiertos. No todos son tan apasionantes como los de los desaparecidos, pero sí necesarios. En muchos ellos hacen una labor de investigación que luego completan las patrullas. En lo que va de año han tratado 63 problemas de ruídos, 52 de vehículos abandonados, 25 problemas entre vecinos, 30 de personas desaparecidas, 16 de seguridad ciudadana y más en otros apartados como problemas con perros o vertidos ilegales. Los casos tienen vía urgente u ordinaria. Si quiere localizarlos, ellos no lo harán -a diferencia del equipo A- pero están en su despacho, en el sótano del Concello, de 7 a 9 y de 12 a 2. En el intermedio, salen a realizar las investigaciones. De hecho, durante las entrevistas de preparación no pararon de recibir llamadas.