Dolor gallego en Argentina

Ana Lamas redac.vigo@lavoz.es

VIGO

M. MORALEJO

Desde la crisis del país sudamericano se ha triplicado el número de emigrantes que regresan escapando de la creciente pobreza que vive el que fue su hogar de acogida

19 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La América gallega Argentina, Uruguay, Brasil, México y en general toda América latina, son, sin lugar a duda, la segunda patria gallega. Hace años, miles de emigrantes decidieron cruzar «el charco» en busca de un futuro mejor. Ahora, la crisis económica que invade latinoamérica ha convertido a muchos de los hijos de esos emigrantes en pobres, y la opción de la vuelta a España se hace cada vez más difícil. Más de 200 mil gallegos son emigrantes en América y conforman el 70% de todos los emigrantes españoles. De ellos, el 55% viven bajo los umbrales de la pobreza. Y es que cada día que pasa la situación empeora, aquí no se pueden recibir a todos los descendientes de gallegos, además, el 90% no quiere dejar su vida allá. Volver a empezar Desde que comenzó la crisis argentina se ha triplicado la cifra de gallegos y descendientes que vuelven a Galicia para mejorar su situación. Vigo, Santiago y A Coruña son las ciudades elegidas para empezar una nueva vida y huir de la pobreza que viven en estos paises. Pero lo cierto es que la emigración es una tragedia porque viene de la mano de graves situaciones económicas, sociales y de violencia. Y aunque en este caso sería regresar a sus raíces, nunca es fácil por los problemas sociales y de desarraigo. «El día de la raza» La situación de los gallegos en Argentina es muy complicada. Para Francisco Lores Mascato, presidente de la federación de sociedades gallegas en la República Argentina, hay que asegurar que todos los emigrantes que regresen tengan todos los derechos para trabajar en la legalidad y evitar que los paises se sigan sumando a la miseria. Para Manuel Mera, secretario confederal de migración de la Confederación Intersindical Gallega, España no puede recibir una masa migratoria tan importante si todos los descendientes gallegos decidieran volver, por eso, cree que la solución está en que se les otorguen, desde el gobierno español más ayudas, más medicamentos, más subvenciones y ayudar a los emigrantes y sus hijos a regularizar su situación. Por todo esto, el 12 de octubre, día de la hispanidad, está organizada en Buenos Aires una manifestación en contra de «la barbaridad jurídica» que ha llevado a cabo el gobierno central al incluir a nietos de emigrantes en la Ley de extranjería. Oídos sordos Tanto el gobierno central, la Xunta y las empresas españolas, no se implican con la situación de estos gallegos en el extranjero, además, lo único que hacen es poner trabas. Ahora, los nietos de los gallegos emigrados son considerados extranjeros por la Ley de extranjería sin tener en cuenta las raíces familiares. La única ayuda que reciben del gobierno español parte de una ley integral que aporta asistencia a unas 600 personas pero sólo hasta los setenta años, por lo que después, se sienten más abandonados.