El artista asegura que ha comprobado en Vigo que sigue siendo profeta en su tierra El retraso de una grabación para televisión ha posibilitado al humorista quedarse
09 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A «He tenido la oportunidad de comprobar que sigo siendo profeta en mi tierra», comentaba Moncho Borrajo ayer tras anunciar que pese a que el domingo, 11, era el día de despedida con su espectáculo en Vigo, se quedaría dos días más. El humorista llegó el pasado fin de semana al teatro Fraga y en cada función las 700 butacas del auditorio se llenaron. Borrajo confesó que cuando llegó estaba preocupado, «pero la acogida fue fantástica, ha sido un maravilloso reencuentro con Vigo». De su estancia, el artista destaca lo cómodo que se siente entre vigueses: «soy como uno más. El otro día pasé por El Corte Inglés y estaba allí la Chenoa o una de estas y a mi no me hicieron ni caso. No se inmutó ni Dios. La gente mayor me sigue llamando Monchiño, me saludan, me cuentan anécdotas...». El nuevo espectáculo de Mocho Borrajo se titula 30 años sin parar y se basa, en una estructura fija y grandes dósis de improvisación que renuevan cada día el guión dependiendo de la actualidad y del lugar en el que esté. «Si estoy en A Coruña hablo de cosas que atañen a la ciudad, al igual que en Vigo hago referencias a asuntos locales, por ejemplo, me pregunto qué coño estará buscando el alcalde, que tiene todas las calles levantadas; o me meto con esas esculturas que..., me voy a callar, hoxe lle chaman escultura a calquer cousa». Borrajo vive actualmente a caballo (más bien a avión), entre Madrid y Tenerife, «donde hace 17 años encontré a la persona de mi vida».