El muelle cangués se moderniza

J.SANTOS CANGAS

VIGO

CAPOTILLO

El arquitecto Manuel Pena ganó el concurso de ideas para armonizar el «Peirao de Pasaxeiros» En cuestión de meses, asegura el alcalde cangués, cambiará el aspecto del muelle de pasajeros de Cangas. Políticos y técnicos eligiron ayer entre quince propuestas la idea que se plasmará antes de fin de año. El ganador del concurso fue el arquitecto cangués Manuel Pena. Pena mantiene la marquesina, si bien forrando la cubierta en su interior con madera de teka. El acceso a la zona de atraque será mediante una estructura de acero cubierta en el techo con metacrilato. El coste es de 300.000 euros.

02 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Quince profesionales presentaron propuestas al concurso de ideas convocado para ordenar el muelle de pasajeros de Cangas. El diseño mejor valorado fue el del arquitecto cangués Manuel Pena. Tras él quedaron María Costa Guerra, de Vigo, con el proyecto «Traxecto», en el que derriba la marquesina y coloca un piso de madera a lo largo del muelle; y Julio Pérez Estévez, de Bueu, con la propuesta «Miñoca», que corta la marquesina por la mitad a lo largo y busca el acceso de los pasajeros al barco mediante un funil tipo oruga. Manuel Pena elimina el velamen colocado frente a la estación marítima, recubre la bóveda de la marquesina con madera y propone como acceso al final del muelle una cubierta de metacrilato de color azulado que proteja los rayos ultravioleta con celosías de madera soportada por tubos de acero inclinados. Proyecto Pena justifica su proyecto tras analizar los inconvenientes de todo tipo que existen en la actualidad en esta zona. Las bolardas instaladas a la entrada del puerto imposibilitan la entrada de vehículos de emergencia y deben ser retiradas; el paso de cebra está señalizado de forma inadecuada. Propone pintarlo de coloar blanco luniniscente para que se vea bien de noche y colocar badas rugosas en sus proximidades. El mobiliario urbano. las barandillas y el pavimiento no guardan continuidad estética. Propone un pavimento unificado de hormigón blanco. Los recipientes para depositar la basura crean un mal efecto ambiental y no sirven para diferenciar los residuos. Las farolas de báculo sufren constantes agresiones, por lo que se hace necesario ir a farolas encastradas en el suelo. No hay paneles informativos. Existen barreras arquitectónicas (desniveles, bancos bajo cables). El kiosco y la cabina de teléfono están en una ubicación inadecuada para su utilización. Pena propone una ordenación que permita el uso y disfrute público de la zona y que no se limite sólo a la entrada y salida de pasajeros. Propone, en fin, convertir el muelle en un «lugar de encuentro».