MARÍA JESÚS FUENTE A LA CONTRA La ciudad agradeció la labor del psiquiatra José Teijeiro Rois al frente de numerosas entidades y colectivos
02 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Todos estaban allí como amigos: Corina Porro, Xosé Manuel Beiras, Carlos Príncipe, Santiago Domínguez Olveira, Antón Bouzas y, sobre todo, una multitud de vecinos de Vigo y de localidades próximas que hicieron pequeña la sala del rectorado de la Universidad. Todos coincidieron también en destacar una característica: el humanismo de José Teijeira Rois. La ciudad agradeció ayer la labor del psiquiatra al frente de numerosas entidades y colectivos en el homenaje organizado por la Asociación Ciudadana para la Prevención de la Violencia. O Rebullón, Alborada, Cedro, Asvidal, Doa, Renascenza, Jugadores Anónimos, Imán, Érguete, son sólo algunos de los nombres y siglas que avalan su trayectoria al servicio de la comunidad. De él, dijo Antón Bouzas: Cambió el electroshock y la camisa de fuerza por el humanismo durante su etapa como director del Hospital Psiquiátrico de O Rebullón. Anécdota Otro ejemplo de la calidad humana remitió a su etapa al frente del Centro de Drogodependencias, Cedro. Allí -contó de nuevo Antón Bouzas- decidió poner la dentadura a un toxicómano que apenas tenía tres meses de vida, pese a costar 150.000 pesetas (901,52 euros). Teijeiro esgrimió que era muy importante que aquella persona comiera un buen filete y unos manises. Teixeiro mostró siempre una especial predilección por los problemas del alcoholismo. Ya venía muy sensibilizado de Suiza, en cuyo país desempeñó la profesión. Según comenta él mismo, en 1975 no había nada que respondiese a las necesidades de este colectivo. Fue entonces cuando recibió la visita de Lorenzo, el alcohólico anónimo más antiguo de la ciudad, que acudía en demanda de ayuda. Lorenzo le instruyó sobre las necesidades de estos enfermos. Tras otra larga ausencia y cuando de nuevo regresó a la ciudad en 1983, tenía tres cosas en mente para poner en marcha: la ayuda a alcohólicos, la psicogeriátrica para enfermos con problemas psiquiátricos mayores de 65 años que no tenían donde ir, y la de jóvenes esquizofrénicos. Teijeiro nunca cesó en su empeño para mejorar las cosas.