BUZÓN DEL LECTOR
29 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El grupo de empresas Álvarez (GEA), formado por porcelanas Santa Clara, Pontesa (loza doméstica), Mohasa (hostelería), Povisa (cromos) y Vanosa (botellas), fue vendida por el INI, en la década de los noventa, al grupo «Estudesa», éstos a su vez a los Jiménez Ambel, con posterioridad a Enrique Tatay y, por último, a la familia Pérez Manglano. Esa camada de empresarios asoló GEA, dejándola como un solar y llena de deudas. Ante esta situación, el comité de empresa promueve la creación de una SAL (sociedad anónima laboral), al no aparecer otra alternativa, ni por parte de instituciones ni sindicatos. Esta postura está secundada por tres de los cuatro sindicatos que forman el comité, CC OO, USO y UGT, oponiéndose «dubitativamente» el sindicato nacionalista CIG y la oposición frontal de un grupúsculo autodenominado GOG (grupo opinión GEA). La CIG y el GOG intentan impedir el funcionamiento de la fábrica, mediante actos violentos y algún posible sabotaje, y por la vía jurídica. ¿Es justo que un sindicato «colabore a cerrar empresas»? ¿O que su actuación haya provocado 60 parados más? ¿Cómo se puede entender esta nueva sentencia? Pilar Barcia. Vigo.