MAITE QUIÑONES DANZA
07 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El pasado viernes, el público reunido en el teatro del Centro Cultural Caixanova disfrutó de una excepcional ocasión para gozar de la danza clásica en unas condiciones poco habituales en la ciudad de Vigo. Primeramente, el que el ballet se viera arropado por la música de toda una sinfónica en directo (delicioso Lehar) condicionó la representación, creando una atmósfera que caló en el público y, por su puesto, en los propios bailarines, permitiendo impregnar su baile de matices imposibles de alcanzar con la mejor de las grabaciones. Por otro lado, se trataba de «La viuda alegre», ballet basado en la opereta de mismo título, obra llena de gracia, humanidad, tolerancia y cierta picardía que divirtió enormemente a la audiencia, y que curiosamente discurría en un imaginario lugar de nombre Pontevedro (quizá Montenegro). Creada esta coreografía por Zdnek Prokes (también director) para la compañía checa de Brno, supo aprovechar perfectamente la correcta base técnica sin excesivos alardes y la mejor expresividad de sus primeras figuras: estupendos todos, desde el teatral Barón Zeta hasta la deliciosa, y para mí destacable, Jana Pribylová en el papel de Valencia, pasando por el Conde Danilo, Camille o los cónsules. El buen trabajo de decorados y especialmente el elegante y vistoso vestuario (sólo algo aparatoso para las bailarinas del primer acto dado el largo de los vestidos) permitió cerrar un espectáculo de ballet que en pocas ocasiones se nos ofrece en Vigo: compañías frescas ofreciendo un digno trabajo, en muchas ocasiones mejor y más cuidado que trocitos del Bolshoi.., y una obra clásica en su argumento y ejecución que no tiene porqué ser siempre «El lago de los cisnes» o «Giselle», ambas joyas indiscutibles.