ANÍBAL BARBÓN PERISCOPIO
01 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.BUENAS RAZONES Y MUCHOS VOTOS. Así, con esa frase debería acabar el famoso refrán de «obras son amores...», al menos en período preelectoral. Y es que cuando se acerca ya el toque de campana de último año para las elecciones municipales el aire va cogiendo otro color, las polémicas se avivan, los discursos políticos se ponen trascendentes, se afilan cuchillos y sobre todo las excavadoras no paran. Y es que ni siquiera el día de la Reconquista, aunque sea medio falso como el de ayer, las obras pueden parar ya ni un minuto, para lograr que las nuevas infraestructuras esten terminadas antes de que llegue la hora del corte de cintas. Las máquinas cruzaban ayer sin pausa y con prisa lo que va a ser el polígono de Navia y también operaban en la parcela de la Casa de las Palabras, la prolongación del túnel de Areal o el Museo del Mar. Por lo que se ve da igual el color político de los próyectos, lo importante es poder rentabilizarlas. HAMBRIENTO CATANHA. Está claro que cuando uno es competitivo en su trabajo lo es también en todos los órdenes de la vida. Y si no que se lo pregunten a Catanha. El hispano-brasileño tiene tal ansia por anotar para agrandar su cuenta goleadora y sus opciones al pichichi que encabeza que cuando no hay partido no duda en encestar unas canastas para seguir contando tantos. Lo hizo hace unos días en un salón de juegos vigués en medio de una expectación similar a la de los partidos de fútbol. El céltico se lió a meter canastas en una de esas máquinas tragaperras con balón y no paró hasta casi fundir los plomos del aparato. Euro tras euro fueron sucediéndose las canastas y la acumulación de curiosos, y él, encantado.