Un par de cosas sobre la Reconquista

La Voz

VIGO

FERNANDO RAMOS OPINIÓN

23 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ace tiempo que quería yo decir un par de cosas sobre la Reconquista de Vigo y su fiesta de conmemoración. Durante su ensayo, noté la ausencia incomprensible de algunos elementos. Pasando por alto que el teniente luso Almeida haya sido ascendido a general, o que se convoque a la tropa francesa al toque de la españolísima Marcha de Infantes, se echa en falta una bandera que tuvo que estar allí. Del mismo modo que se enarbolan la tricolor francesa y la portuguesa, debería aparecer la bandera de España. Cierto que en su lugar se pasea la bandera de Galicia (entonces inexistente) o la enseña marítima portuaria de Vigo (posterior). Esta matrícula naval no es la bandera de Vigo. Nuestra ciudad no tiene bandera, sino pendón municipal, que por cierto, es carmesí. Si se quiere precisión, respeto y seriedad, hay que exhibir la bandera de España, que entonces no era la actual (de uso exclusivo como divisa naval), sino blanca con el escudo real. A no ser que su ausencia sea un mensaje político y los vigueses de 1809 fueran ya independentistas, cosa que no creo. Detalles aparte, convendría que los entusiastas vecinos supieran que Morillo fue un traidor. Sería bueno que conocieran que catorce años después volvió contra la ciudad las armas que le fueron dadas para la defensa de la Constitución y combatió a la Milicia Honrada que ahora recuerdan. Desearía que estos vecinos supieran que los abades de Couto y Valladares que llamaron a las armas a sus tatarabuelos eran dos reaccionarios de caverna, cuyo objetivo era defender al rey absoluto y sus privilegios, y evitar que de los morrales napoleónicos se desprendiera una sola idea revolucionaria. Cuando los gabachos volvieron en 1823 aquí no se movió ni Cristo, salvo los liberales. Entre José Bonaparte y Fernando VII, no hay duda. Incluso el primero hizo a Vigo capital de provincia. Y cuando Napoleón invadió España dijo: "Vamos a modernizar el país de la Inquisición". Además, militarmente, la Reconquista de Vigo es irrelevante. La batalla decisiva fue la de Pontesampaio, donde se batió al ejército de maniobra. Los soldados de Chalot se fueron de Vigo tan ricamente, embarcados en dos fragatas inglesas. Y no hubo más. Si el movimiento vecinal quiere conmemorar a sus antepasados gloriosos, que recuerde a los liberales que defendieron la Constitución y la modernidad contra el Estado medieval, que honren a los milicianos que gritaban «Viva La Constitución» frente a los que blandían «Viva el Rey»; a la honrada gente de la Milicia Nacional. La fecha a conmemorar no es el 28 de marzo de 1809, sino el 4 de agosto de 1823. Ese día dejamos de ser la capital de provincia. Fue el castigo a la lealtad de nuestros mayores que deberíamos honrar. Y no al traidor Morillo.