Con ellas regresó el caos al centro urbano

La Voz

VIGO

CAPOTILLO

MARÍA JESÚS FUENTE TESTIGO DIRECTO Las manifestaciones de estudiantes y trabajadores devolvieron los atascos a Vigo

07 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A magnitud de las manifestaciones no se vio correspondida, por suerte para los participantes, con la repercusión en el tráfico de la ciudad. Calentar los cascos a los ciudadanos. La escasa participación en cada una de las convocatorias de estudiantes y trabajadores fue suficiente para lograr su propósito de llamar la atención ciudadana y para calentar los cascos a los conductores vigueses que circulaban por el itinerario, como se pudo comprobar. Autobuses escolares con media hora de retraso. Eso fue lo que pasó en Gran Vía (entre la praza de América y la de España), que los conductores se caldearon. El autobús escolar de Aspanaex, involucrado en el atasco, acumuló un retraso de casi media hora sólo en ese tramo. Desvío del transporte público y retrasos. Vitrasa desvió por la mañana las líneas 1, 3 y 15 hacia Camelias y Venezuela, mientras que, el resto, sufrió retenciones. El SAE (Servicio de Ayuda a la Explotación) y los inspectores de la empresa, que siguieron de cerca la evolución de la jornada, permitieron conocer la situación en todo momento y controlarla en la medida de lo posible. No obstante, las manifestaciones llegaron a provocar la acumulación de una decena de autobuses en la Porta do Sol. Los vehículos pesados atravesaron la ciudad. El desvío de camiones del centro urbano, que días atrás había funcionado gracias a la acción de la policía local, tampoco fue respetado y Gran Vía apareció repleta de vehículos de transporte pesado que agravó la situación. En concreto, el conductor de uno de ellos, para más señas de Carballo, se dirigía hacia la autovía procedente de la Zona Franca. Hubiera eludido perfectamente el vial si no fuera porque no tenía ni idea de los desvíos y desconocía la alternativa a través de Castrelos y el cinturón. Abandonos de taxis antes de llegar al destino. Algún que otro ciudadano optó por abandonar antes de tiempo el taxi en el que se desplazaba. Ocurrió en el cruce de Colón con Policarpo Sanz, donde los estudiantes que se manifestaban hicieron una sentada. Ante tal panorama, una usuaria que se dirigía hacia O Calvario abandonó airada el vehículo ante el temor de que todo el tiempo que llevaban parados le saliera casi por un riñón. Las retenciones de tráfico dieron lugar ayer a comentarios de todo tipo. Algunos conductores sugerían ideas tan curiosas como la de que existiera un tope de participantes para poder cortar el tráfico. Si no, comentaban, un día serán sólo dos personas las que provoquen los cortes de tráfico.