MARÍA JESÚS FUENTE TESTIGO DIRECTO Muchos ciudadanos dejaron el vehículo en casa para evitar previsibles atascos
04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.S mediodía. Nos dirigimos desde García Barbón a la Alameda. Cualquiera que no sepa de que va, puede pensar que Vigo cuenta con la plantilla de policía local más numerosa de España en lugar de tener una de las más raquíticas. En la rotonda de Isaac Peral, nos encontramos con la primera pareja de agentes dispuesta a afrontar los habituales atascos de estas horas. De momento, no hay problema. Seguimos hacia las proximidades del túnel, donde los coches pasan de largo, como si el vial nunca hubiese existido. Allí, junto a la paellera, en el lugar que se intuía un atolladero, están situados otros dos policías. Todo transcurre con normalidad. Su misión es, ante todo, desviar los camiones de más de ocho mil kilos, el peso máximo autorizado. A estas alturas ya han persuadido a unos doscientos camioneros de discurrir por el centro. Para llegar a Bouzas les dirigen por Isaac Peral, Travesía de Vigo, Gregorio Espino, cinturón, Castrelos, avenida Portanet y de nuevo cinturón. El problema surge con los conductores extranjeros, «es muy difícil de explicar» comentan los agentes. Los momentos más conflictivos son de 8.30 a 10, a partir de las 13.00 horas y de 20 a 22. En la praza de Compostela, de nuevo más policías controlando la situación y de nuevo más normalidad. Tanto es así, que algunos de los conductores no saben nada del cierre del túnel, ni encuentran nada anormal con relación a otros días. Por Beiramar, el tráfico es fluido. Sólo las voces de los trabajadores de los astilleros rompen la monotonía del vial. Ya en Bouzas, comprobamos el trasiego de camiones que llegan, la mayoría, desde Puxeiros por la avenida de Madrid y cinturón de circunvalación. Para algunos el cierre del túnel no les afecta porque habitualmente no pasan por él, prefieren acceder por el cinturón. Para los camioneros, Vigo es un caso aparte. Comentan indignados que deberían contar con una alternativa desde Puxeiros que evitase meterse en el casco urbano. El paso vehículos pesados por la avenida de Castrelos se ha tratado de descongestionar con la prohibición del aparcamiento a uno y otro lado del vial. En este lugar un grupo de vecinos espera la llegada del autobús que les conduce a un fábrica de O Porriño. Mientras, explican que el tráfico es el mismo que otros días, igual de denso y conflictivo.