El Concello logra evitar el caos circulatorio en el primer día sin túnel de Beiramar

J.F. VIGO

VIGO

M. MORALEJO

LOS PROBLEMAS DEL TRÁFICO El despliegue de agentes locales y la campaña informativa consiguieron una fluidez inesperada en el tráfico El concejal de Tráfico estaba exultante a media mañana de ayer. Contra todo pronóstico, las primeras horas del cierre del túnel de Beiramar discurrían con una sorprendente normalidad. No se había producido el temido colapso circulatorio y las retenciones eran poco mayores de las habituales en Cánovas del Castillo y Montero Ríos. Un amplio despliegue de agentes municipales, la campaña informativa y la eliminación del tráfico pesado consiguieron el milagro. En el resto del casco urbano hubo un ligero incremento de vehículos en Gran Vía y Travesía de Vigo, pero sin llegar a producirse taponamientos.

04 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Una treintena de policías locales se distribuyeron ayer por Beiramar, Montero Ríos, Alameda y Areal para regular la circulación y evitar la doble fila. La presencia de los agentes fue decisiva para que hasta media tarde el tráfico funcionara en la zona litoral casi como una jornada normal. La prohibición de que circularan vehículos pesados y la campaña informativa junto a las docenas de carteles colocados por toda la ciudad convirtieron en una realidad que la ciudad pudiera funcionar con el paso subterráneo cerrado. El concejal de Tráfico, el nacionalista Xoaquín de Acosta, se reunió a media mañana con los responsables de su departamento para valorar la situación. Sin embargo de momento no se aplicará cambio alguno; de una parte, por el buen funcionamiento de la circulación y también porque hasta hoy no habrá datos de los vehículos que circularon en superficie. Todo hace indicar que miles de vigueses se buscaron itinerarios alternativos, aliviando la presión sobre la zona litoral. La consecuencia obligada fue una mayor densidad de vehículos en la Gran Vía y de camiones en la Travesía de Vigo, sin que el tráfico llegara a colapsarse. Obviamente, la normalidad fue posible debido a la apertura a las siete de la mañana de Pi y Margall; en caso contrario el colapso hubiera estado casi asegurado. Los responsables municipales respiraron aliviados una vez que no hubo problema entre las 8 y las 9 de la mañana, la primera y más complicada hora punta. En esos 60 minutos pasa por el túnel el 12% del tráfico el día. Salvada esa hora en el Concello empezaron a creerse que la normalidad es posible con el túnel clausurado.