En Vigo se construyen unos 5.000 pisos al año, una cantidad más que suficiente para cubrir las necesidades del crecimiento de población. Lo que ocurre es que hay mucha demanda de segunda vivienda de personas que viven en otras zonas, princialmente en el interior de Galicia y en Castilla. En el año 98 se edificaron en la ciudad 4.439 pisos; en el 99, 4.452 y en el 2000 se construyeron 4.800. Del 2001 todavía no hay datos pero sí se sabe que el Colegio de Arquitectos visó 1.662 viviendas. El problema de la vivienda reside principalmente en que los compradores son muy exigentes y piden características muy específicas. Las necesidades varían y muchas personas no encuentran una casa a su gusto de acuerdo con sus posiblidades económicas. Hay que tener en cuenta que mientras los salarios han subido a un ritmo de un 2% el precio de la vivienda se ha incrementado de media un 19% durante el pasado año. Este desfase entre poder adquisitivo y precio de la vivienda ha ido creciendo en los dos últimos años porque los pisos se han encarecido a un ritmo muy superior al aumento de los sueldos. Por este motivo, mientras que hace algunos años las hipotecas de los bancos eran a 15 o 20 años, ahora están a 30 e incluso a 35 años. Hay que tener también en cuenta de que los salarios de los vigueses no son muy altos. Solamente cinco mil familias, según la encuesta del Instituto Galego de Estadística cobran más de 500.000 pesetas (3.005,06 euros) al mes. El resto, o sea 91.000 familias tienen unos ingresos inferiores y hay 6.000 familias pobres.