ANÍBAL BARBÓN PERISCOPIO
09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.EN TIEMPO DE CARNAVAL aprovechan algunos para mudar el look. Y digo yo que está bien, pero si se hace con-todas-las-consecuencias. Por ejemplo, el teniente de alcalde, Xabier Toba, se ha afeitado la barba. Muchos, o mejor, todos, interpretaron el gesto. Los policías están convencidos de que lo hizo para que nadie lo reconozca en los carteles famosos que pululan por doquier y donde no sale, precisamente, bien parado. Otros creen que, en determinadas circunstancias, más vale que a uno no lo identifiquen con el alcalde... Los menos, ven el asunto como cosa del Antroido. Y los bien pensados sostienen que Toba sólo quiere que el sol bañe el lado oscuro de su cara. SEA COMO FUERE, tampoco es para ponerse en plan Tamara con las cámaras y negarse a que lo inmortalicen con el rostro barbilampiño. Y menos aplicarle dotes de mando al asunto, que los fotógrafos sólo hacen su trabajo, y que tampoco el concejal es Rocío Jurado, precisamente, para cogerle pánico al flash. Y ES QUE LUEGO LA MALA LECHE SE CONTAGIA. Lo digo porque minutos después era otra edil, Belén Sío, quien plantaba a los reporteros gráficos esta semana a las puertas de la oficina socialista. Pues hombre, creo yo que si a partir de ahora se van a grabar las reuniones del grupo municipal del PSOE, también debería ser obligatorio el testimonio gráfico. Porque puestos a tener mala leche, sin duda los políticos saldrían perdiendo en su afán de confrontar con los periodistas. ¡Buenos son los fotógrafos retratando gestos inoportunos...!