JUANMA FUENTES TESTIGO DIRECTO Urbanismo no pudo tirar una casa ilegal en Castrelos
01 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.L grito de guerra era unánime y no sorprendía a nadie: «O Piricoto primeiro, e despois as casas dos pobres». Una cincuentena de vecinos de la parroquia de Castrelos, convocados mediante megafonía por la propia Asociación de Vecinos, acudieron a la llamada de auxilio de Nieves García Espiño, una señora de avanzada edad que decidió construir una vivienda sin licencia en el submundo urbanístico que rodea el casco urbano de la mayor ciudad de Galicia. El mayor pecado de Nieves fue, sin embargo, no contar con que un vecino iba a denunciarla, sin duda el mayor aliado de la Inspección Urbanística del Concello vigués, y que la vivienda en cuestión no es siquiera legalizable. En estas circunstancias el proceso judicial se desarrolló conforme a lo previsto: el Tribunal Superior de Xusticia de Galicia ordenó al Concello el derribo de la vivienda. Ahora, una vez agotados los posibles recursos y dilaciones, los jueces exigieron al gobierno local que lo llevara a cabo. A la hora fijada, las diez de la mañana de ayer, comparecían en el número 42 del camiño Centeeiro, en el lugar de Falcoa, varios funcionarios de la Gerencia de Urbanismo, con el gerente, el arquitecto Xabier Rivas, al frente, además del concejal de este área, el nacionalista Xabier Toba. Empezó un tenso diálogo con los vecinos, que habían colocado un coche delante del lugar donde tenían que actuar las máquinas. No hubo forma ni razones que les convencieran. El Concello, brazo ejecutor de la justicia, pretendía tirar una vivienda cuando a unos pocos cientos de metros se alza el edificio de la Colina de Castrelos, popularmente conocido como O Piricoto. El grupo de personas que habían atendido la llamada de su asociación se negaba a moverse. Al rato aparecieron varios agentes municipales que no causaron la menor impresión. Los policías no tuvieron fácil ni siquiera anotar la matrícula de coche que obstaculizaba el derribo. Un hombre la tapaba con sus piernas y se revolvió virulento cuando le quiseron quitar de allí. Marcha atrás Al final algunos de estos vecinos del lugar no tuvieron más remedio que identificarse y también quedó constancia de los datos del vehículo, que serán remitidos al juzgado a los efectos oportunos, previsiblemente para recibir la correspondiente sanción. En este punto Toba optó por replegar velas y ordenó a los funcionarios dar media vuelta a la espera de que se eliminen los obstáculos. Los solidarios saben que ha sido el primer envite y se preparan para lo que pueda venir. El presidente de la asociación recibió sugerencias para reunirse más efectivos. «A vindeira ocasión pon sardiñas para que haxa máis xente», le espetaron. Todos saben que la cosa no quedará así, pero la vecindad con O Piricoto encrespa los ánimos. Este bloque de cinco alturas y un centenar de viviendas ha sido declarado ilegal por el mismo tribunal, sentencia ratificada hace año y medio por el Supremo. En este caso el Concello trata de evitar un derribo que podría llevar a la bancarrota a las arcas municipales. Muchos vecinos de la parroquia tampoco están ahora por eliminar un inmueble polémico pese a que fue un grupo de la zona el que presentó la denuncia. Pero el tiempo no pasa en balde y la asociación que buscó en los tribunales anular la licencia rechazó después pedir que se ejecutara la sentencia. Eso sí, tampoco están por otros derribos.