Julio Pedrosa se ha revelado como un verdadero encantador de serpientes. Desde el principio mantuvo las bonanzas que para la ciudad, y para el puerto, por supuesto, ofrecía el proyecto de ampliación que lo dotará de mayores calados, más metros de atraque y de espacio para mercancías. La iniciativa conlleva, en el debe, nuevos rellenos, y en el haber, la posibilidad de crear una amplia zona de ocio y esparcimiento ciudadano y más que duplicar la capacidad del puerto deportivo. Al principio Pedrosa parecía más solo que la una y los detractores eran legión. La tortilla fue poco a poco dando la vuelta y en un reciente pleno municipal los grupos del gobierno (BNG y PSOE) admitieron lo inevitable del proyecto y se limitaron a pedir contraprestaciones para la ciudad. La cosa llegó a tal extremo que hasta el más reticente, Carlos Príncipe, aceptó negociar con Pedrosa y apalabraron una reunión para estos días. Una vez más, el dirigente del PSOE no ha estado fino y le han ganado por la mano. Por sorpresa, los tres críticos del grupo socialista municipal mantuvieron ayer una larga reunión mañanera con el presidente del puerto y por la tarde lo recorrieron en su compañía de cabo a rabo. Conversión El trío de concejales enfrentados con Príncipe, Uxío González, Belén Sío y Delfín Fernández, recibieron información de primera mano y todo hace indicar que su visión ha cambiado. Eso sí, tuvieron buen cuidado en aclarar que se reunieron con Pedrosa en su calidad, los tres, de vocales de la Gerencia de Urbanismo, donde en su día se estudiarán las ampliaciones del puerto, y por nada más. No estaban comisionados por el grupo socialista, «pero tampoco es necesario estarlo; basta con tener criterio propio y conseguir la información necesaria para poder tenerlo», precisó uno de ellos. Acabado el encuentro calificaron de «interesante y posible» el proyecto y se pronunciaron a favor de lograr un acuerdo entre el Concello y la Autoridad Portuaria. También valoraron positivamente el «gesto» de Pedrosa se dedicarles una jornada.