Enero marca el inicio de la temporada de la lamprea y el final de la de caza

La Voz

VIGO

Los cazadores podrán seguir realizando batidas de zorro hasta el último domingo de enero El mes de enero supone la apertura de la veda de la lamprea, que es sin duda uno de los mayores atractivos gastronómicos de los Concellos ribereños del Miño. La luna nueva posibilita además que los pescadores de angula salgan hoy, y por tercera vez esta temporada, en busca del preciado manjar. El año comienza además con la clausura de época general de caza. Mientras que los cazadores de O Baixo Miño han disfrutado de una espléndida temporada, los de A Pardanta sufrieron la escasez de piezas.

07 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

M.R/M.T. PONTEAREAS/TUI La buena temporada de caza que han disfrutado hasta ayer los más de 3.500 cazadores de los cotos ribereños de O Baixo Miño ha supuesto que estas navidades muchos de ellos cambiaran el tradicional pavo por un suculento pato a la naranja o unas tiernas perdices. El presidente de la Sociedad de Caza Tudense, Julio Conde, hizo ayer un balance muy positivo de la temporada general, explicando que hubo abundancia de casi todas las especies, principalmente de pato. La veda se prolonga ahora, con las batidas de zorro, hasta el último domingo de mes, y la caza de la becada, que se podrá capturar hasta el día 3 de febrero. Se trata sin duda de jornadas para la caza selecta, con perros de pluma, como indicó el presidente de la Sociedad de Caza A Covelense, José Manuel Castillo. Y es que la becada, la reina del bosque, es para los aficionados a la caza de pluma, la pieza más sabrosa. Es un ave migratoria, que anida en los países nórdicos y visita los bosques europeos durante el invierno. La imposibilidad de encontrarla en el mercado, ya que no se consigue en criaderos, la convierte en un manjar tan difícil de conseguir y disfrutar como la angula. Julio Conde aprovechó ayer la clausura para instar a la Xunta a que notifique a los cotos los nuevos números de identificación ahora que la Ley los reclasifica como tecores. Este positivo balance no se pudo hacer extensible a la comarca del Paradanta, donde los cazadores vieron cómo las buenas perspectivas iniciales resultaron desbordadas por la escasez de piezas. Pese a la bonanza climatológica, la baja incidencia de las plagas o la escasez de incendios, la caza que afecta al conejo y a la perdiz, se saldó con una cifra baja. Castillo matizó que aún así se rebasaron los resultados del año pasado y apuntó, como posibles soluciones, la repoblación de la perdiz o la suelta controlada del conejo.