Un verdadero mar de dudas

La Voz

VIGO

Los afectados no saben si para optar a las ayudas han de renunciar a la indemnización por los años trabajados «Só sabemos o que sale na prensa. Non coñecemos a letra pequena», dice Casiano Iglesias, un patrón que faenaba en el banco canario y que ahora preside la cooperativa Loitamar, que impulsa un grupo de 46 marineros de este caladero. «De momento no sé nada. Sólo que han comprado la flota con dinero y la han deshecho», dice el armador cangués Juan María Martínez Miniño. «É un mar de dudas», añaden varios tripulantes de la flota, preocupados porque ignoran a que les condicionará optar a las ayudas de la UE.

01 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

J.S/L.C.S. Redacción Hasta que se sepa con exactitud cuáles van a ser las condiciones exigidas para acogerse a las ayudas que ofrece la UE a la flota del banco canario, los afectados están sumidos en el desconcierto. Los marineros interesados han de tramitarlas antes de finalizar el 2002. Los armadores tendrán más tiempo para pensar qué hacer con su empresa: hasta el 2003. Esto, aparentemente, genera un problema. Si el armador espera más de un año a decidir si envía el barco a desguace, lo vende, crea una empresa mixta o gestiona otro caladero alternativo, el tripulante no sabrá cómo tramitar la subvención. Existe un segundo problema. El marinero que solicite la ayuda para crear su propia empresa tendrá que darse de baja previamente en la compañía en la que estaba empleado, perdiendo así la posibilidad de reclamar la indemnización por los años trabajados. No se sabe en qué casos podrán acumularse ambas ayudas; si el marinero podrá reclamar en alguna situación la indemnización por despido o si la subvención por desguace es una forma encubierta de que la UE asuma el coste por este concepto. No se sabe si el tripulante que está próximo a la jubilación podrá acogerse a las ayudas o, en el caso de que un número significativo de marineros no pidan subvención, a dónde irá a parar el dinero. Las ayudas se condicionan a que el beneficiario no vuelva al mar en cinco años. «Non sabemos que vai pasar o día 1 de xaneiro, salvo que os mariñeiros se presentarán nos seus postos de traballo. A cousa está oscura para nós e tamén para a parte empresarial. Hai unha gran confusión e da a impresión de que todo é premeditado, para que se xenere unha desbandada», dicen Casiano Iglesias y otros socios de Loitamar.