Crisantemos y castañas para la nostalgia

NURIA SÁINZ VIGO

VIGO

La jornada del día de los Difuntos se desarrolló sin ninguna incidencia y con un tiempo atípico para esta época del año Los más madrugadores llegaron a los cementerios a las nueve de la mañana «para no hacer cola». El olor de las flores y de las castañas asadas se mezclaba con un calor bastante inusual para esta epoca del año. Caras de alegría, de tristeza, muchas gafas de sol para ocultar el rostro, niños jugando entre las tumbas y «trajes de domingo» eran el gran contraste de una jornada de recuerdo y dolor para unos, y de descanso para los que celebraron este puente de todos los Santos con otra tradición más anglosajona: la noche del Halloween. Y es que hay muchas maneras de recordar a los que ya se han ido, y parece que todas son válidas en estos tiempos.

01 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Flores, velas e incluso paños de limpieza. Todo lo necesario para que el lugar en donde descansan las personas queridas quede impecable. Este es el escenario a la puerta de cualquier cementerio cada 1 de noviembre, la cita oficial para visitar a los que dejaron la vida terrenal. Y la ocasión requiere una vestimenta adecuada y la consiguiente reunión gastronómica con la familia. La jornada de ayer transcurrió muy tranquila en la ciudad de Vigo, que amaneció con un tiempo casi primaveral y que animó a los más perezosos a realizar esa visita anual. Además los cementerios estuvieron abiertos desde las nueve de la mañana y hasta las siete de la tarde de forma ininterrumpida. Las flores Sin duda las floristerías hacen su agosto cuando llega el primero de noviembre, y aunque afirman no haber subido los precios en relación al pasado año, los consumidores notan un «ligero» incremento con respecto a días anteriores. En la puerta del cementerio de Bouzas, Rosa preparaba un ramo de crisantemos: «Este año se ha vendido de todo: claveles, crisantemos, orquídeas, margaritas... Y los precios no han variado nada». Las flores se encargan de dar color a ese escenario tan grisáceo y lleno de tristeza que rodea a los cementerios y muchos están dispuestos a gastar grandes cantidades. Los visitantes del cementerio de Bouzas se decantaron por los típicos crisantemos que estaban a 1,80 euros (300 pesetas), aunque otros prefirieron clavelina a 3,01 euros (500 pesetas), margaritas a 6,01 euros (1.000 pesetas) y lo más caro, las orquídeas a 12,02 euros (2.000 pesetas). Las rosquillas Los puestos de rosquillas y frutos secos también llenan el cajón en un día como el de los Difuntos, y más si el tiempo acompaña con tanto sol. El año pasado la lluvia fue la nota dominante de un día sin ganacias para la mayoría de estos vendedores. Las castañas, tan típicas de otoño, se convierten en el juguete favorito para que los más pequeños se entretengan mientras los mayores «están poniendo bonitas las tumbas», como decía Lucas de 6 años que entre castaña y castaña jugaba con su hermana al escondite por el cementerio. Y es que los niños dan a ese toque menos formal, que incluso se agradece. El kilo de castañas rondaba las 1,50 euros (250 pesetas), mientras que las nueces estaban a 3,01 (500 pesetas).