Aunque las universidades de Galicia y del norte de Portugal han manifestado en repetidas ocasiones su interés en fortalecer sus lazos, la rigidez de los sistemas educativos de ambos países impide que gallegos y lusos crucen la raia sin problemas para estudiar en el país vecino. Así, al igual que para entrar en la facultad de Valença habrá que hacer las pruebas de acceso a la enseñanza superior de Portugal, si un portugués quiere cursar Medicina en Santiago tendrá que aprobar la selectividad española. Ello significa, entre otras cosas, dominar la lengua del otro país. Por este motivo es tan escasa la presencia de estudiantes lusos en universidades como la de Vigo, a pesar de las ventajas de la proximidad y del idioma. Aunque el rector vigués, Domingo Docampo, planteó la posibilidad de celebrar unas pruebas de selectividad en alguna localidad fronteriza para los candidatos del país vecino, parece, por ahora, una propuesta difícil de llevar a la práctica.