Reflexivo profesor

La Voz

VIGO

Su equipo de espadas es reducido. Mucho más que su discurso, que hilvana de un asunto a otro con una destreza en aumento galopante. Aunque conserva el acento de profesor universitario: primero expone lo que quiere -que a veces poco tiene que ver con lo que se le pregunta- y luego resume para que no haya nadie que se despiste por la autopista de sus palabras. Emilio Pérez Touriño acude a su cita periodística informal pero de formal candidato de la Xunta. O sea, con americana e inmaculada camisa, ambas azules, una oscura y la otra clara, pero sin corbata. Eso es, sin que nada le acogote, ni siquiera unas preguntas cuyas respuestas escora con demasiada facilidad hacia el tema de infraestructuras, en el que deposita uno de sus grandes saberes. Amante del café, que no prueba, demuestra sensibilidad por los temas agrarios y pesqueros, los dos grandes sectores productivos que considera azotados por una política popular que pretende borrar de un plumazo. La exquisita amabilidad que demuestra en su charla la traslada cuando se refiere a Francisco Vázquez o a sus otros alcaldes-presidentes, como le gusta llamarles. NuncA le pierde el respeto a Manuel Fraga, ni a Xosé Manuel Beiras, y hacia Pepe Cuiña, como le llama, demuestra piedad, aunque le azota. El tiempo se acaba. Tiene mitin en A Estrada.