Un pleno plagado de insultos y «sicarios»

La Voz

VIGO

CAPOTILLO

JUANMA FUENTES TESTIGO DIRECTO Lois Castrillo, pese a todo, se resistió a ordenar el desalojo de la sala

07 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

ACOS», «teneis cazo», «mentirosos» fueron algunos de los epítetos, y no los más sonoros, que se escucharon en el pleno municipal de ayer. Sin duda no fue una reedición de la sesión del 31 de agosto pero tampoco podría calificarse de normal. A la reunión acudió más de medio centenar de personas entre vecinos y comerciantes de Independencia, militantes de partidos y un grupo de trabajadores de GEA. La diferencia ayer es que se habían puesto los medios para que no hubiera incidentes. De entrada, la junta de portavoces autorizó la intervención de un representante de los comerciantes, opuestos a la peatonalización, para suavizar los ánimos. Además, iba a adoptarse un acuerdo que puede dar carpetazo al calvario de unas obras eternas. Ni por esas. Nada más empezar Manuel Soto recibió unas andanadas verbales. El ex alcalde no se amilanó: «A mi no van a callar con sicarios», espetó. Aunque para nada quería aludir a la violenta realidad colombiana, quizás no iba del todo descaminado. Un militante socialista le hostigó a la lo largo de la sesión aunque tenía buen cuidado de bajar la cabeza para lanzar sus gritos. Quizás por casualidad empezó su tarea cuando Soto fustigó por primera vez a Carlos Príncipe. Nivel de respeto Por lo demás, Soto tampoco se quedó corto. De su ex compañero político y sucesor en la alcaldía alabó su «cinismo y desfachatez sin límite que sólo abre la boca para decir mentiras y calumnias». El público, por lo demás, tenía claro a quien quería gritar. Además de los dos ex socialistas se llevó su ración Dolores Villarino, y en mucha menor medida populares y nacionalistas. La socialista optó por no contemporizar y puso a Castrillo en un brete. «Como alcalde debe garantizar un nivel adecuado de respeto para los concejales. Hay personas identificadas en la sala que no quieren que hable». Castrillo, de mala gana, pidió a los agentes que se distribuyeran entre el público para expulsar a quien gritara. La medida sirvió para algo... pero sólo unos minutos. Al poco todo estaba igual y, además, algunos espectadores pedían a Castrillo que sacara a los guardias «pues no somos terroristas». Con la mirada, el alcalde reclamaba brevedad a Villarino para acabar cuanto antes, pero no fue escuchado. Después, al concluir, empezó la actuación del grupo de GEA. Y hasta el próximo pleno.