endiente por decidir el trazado por el que discurrirá el tren de alta velocidad en su entrada a Galicia y pendiente también la definición de las velocidades en cada uno de los tramos, y dando por hecho que la solución contemplará la mejor opción para dar servicio a las grandes ciudades, me gustaría introducir otra reflexión en el debate que se está produciendo en círculos económicos y sociales. ¿Cómo debe aprovechar Vigo la ejecución de esta infraestructura? ¿Pidiendo sólo que la línea pase por aquí o por allí con un túnel o un puente, para que no afecte a esta o aquella propiedad y para que permita el flujo de mercancías entre este o este otro final de trayecto? ¿O bien sería más interesante ampliar la materia de discusión y ya que la fisonomía de muchas parroquias se va a ver alterada por el trazado (que tendrá que contemplarse en el nuevo PGOU) tratar de sentar las bases para establecer una lógica y definitiva ordenación del territorio? Si consideramos que este tipo de grandes obras tiene un enorme impacto y no se pueden rectificar en un dilatado espacio de tiempo, soy de la opinión de que la ciudad debe aprovechar la ocasión para resolver cantidad de temas pendientes como el servicio a los principales núcleos industriales y el servicio a los ciudadanos considerando como ámbito el Área Metropolitana. Al Gobierno de Galicia le corresponde trabajar para modernizar la red interior y que ésta sea complementaria de la alta velocidad que conecte con el norte de Portugal y, a través de la meseta, con Europa. Y a nuestros gobernantes locales les corresponde ofrecer la mejor solución para que estas obras de enorme presupuesto no sean asumidas como algo a soportar en aras de un mayor desarrollo económico sino como una oportunidad histórica para una auténtica revolución que permita salir, antes de llegar al colapso de las carreteras, del modelo caótico en que nos encontramos. Pensemos por un momento en la opción sur de entrada a Vigo. Este trazado permitirá hacer una vía para cargas que den el imprescindible servicio al Puerto por Bouzas, al polígono de Balaídos y al Parque Tecnológico. Este trazado conjuntamente con el segundo cinturón de circunvalación, si se hace una buena estación intermodal tren-carretera, solventaría el problema de accesibilidad de estos tres focos fundamentales de la economía viguesa. Como para avanzar hay que ser optimista, he llegado a pensar que puede ser que hasta el retraso en la ejecución del segundo cinturón -que tantos perjuicios nos está causando- se convierta en una oportunidad para contemplar desde una óptica de futuro un plan integral de transportes para Vigo en el que se conjuguen los distintos modos de transporte: ferrocarril, avión, carretera y barco. Un plan integral que coordine y optimice estos diferentes modos tanto en las conexiones necesarias para la entrada y salida hacia nuestros mercados exteriores como para el flujo intrametropolitano de personas y pequeñas cargas. Partiendo sin complejos de lo que somos, el centro económico de una eurorregión de 6 millones de habitantes con un casco urbano pequeño y una población dispersa en viviendas unifamiliares, ¿por qué no empezar a pensar en las necesidades de transportes colectivos entre Baiona, Nigrán, Gondomar, Universidad y aeropuerto? ¿Por qué no pensar en cómo resolver el acceso a Vigo sin que tengamos que acabar con nuestro coche en el cruce de Gran Vía con Urzáiz? ¿Es acaso gratuito debatir sobre el servicio que debe dar la vieja estación de tren a las personas que viven en Redondela y Soutomaior? ¿Cómo potenciar el transporte de ría y facilitar la conexión de O Morrazo con los grandes medios de transporte? ¿Qué otros medios de transporte (metro y metro ligero) son necesarios? Beneficios Tratando de conseguir un desarrollo armónico me formulo todas esas preguntas. Pienso que en Vigo, al mismo tiempo que se planifica la Salida Sur ferroviaria, se deber aprovechar la ocasión para diseñar ese plan integral de transportes. Este plan debería resolver los desplazamientos diarios entre los distintos núcleos de población que tienen a Vigo como centro y aligerar en la medida de lo posible el peso de vehículos que soporta la ciudad. La comarca se beneficiará y Vigo podrá ofrecer una estructura urbana pensada para mejor calidad de vida de las personas y no como un mero soporte de coches que van y vienen.