Fonte Vella, una compañía de doce actores con edades comprendidas entre los 65 y los 87 años Tienen muchas tablas en el escenario y en la vida. Diez porriñeses y dos mosenses conforman el plantel de actores de la compañía teatral Fonte Vella, una iniciativa que nació hace ya ocho años en la villa del Louro. Todos sus miembros pertenecen a la tercera edad pero no se cansan de convencer a los que ocupan las butacas de que la edad no es impedimento para el arte. La directora, Chelo Pampillón, se muestra orgullosa de lo conseguido pero reclama a las autoridades una ayuda en la financiación.
11 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.VANESA BACELO O PORRIÑO. Corresponsal Se abre el telón. Han encontrado en el teatro un aliciente para el ocio, una oportunidad para rejuvenecer, una ocasión para relacionarse y un reto a la memoria. Su vida es ya similar a la de los mejores actores: los ensayos, el estudio de los papeles y sus contantes viajes por la geografía gallega no les dejan apenas tiempo. Solo una cosa les diferencia, tienen entre 65 y 87 años. Reconocen haber encontrado en la interpretación un gusanillo del que ya no pueden prescindir. Os vellos non deben de namorarse fue su primera obra. Siete años después del estreno siguen llevándola a escena y en este tiempo son ellos los que poco a poco se han ido enamorando del teatro. La compañía, dependiente del Centro Social porriñés, ha pateado toda Galicia. La pasada temporada realizaron 28 actuaciones, dese Burela hasta Tui. La directora de Fonte Vella, Chelo Pampillón, se enorgullece al hacer balance. Revela que al comienzo alguno de sus alumnos no sabía leer e indica que la evolución ha sido «bestial». Muchos de ellos han cambiado incluso de «vestuario y también de mentalidad». La profesora descubre que los actores se comportan como auténticos profesionales.