Alejandro Sanz, que llega hoy a Vigo por carretera, no tiene las extravagancias de los divos del pop A pesar de ser una de las estrellas del pop hispano que más discos vende en la actualidad, Alejandro Sanz no se comporta como la mayoría de los divos de la música, sobre todo cuando se trata de los caprichos de camerino. El madrileño no tiene ninguno. Ni un cargamento de toallas lavadas una sola vez, ni Dom Perignon, ni siquiera albariño o cigalas. Refrescos, fruta y un catering de lo más normal es lo que tiene en cada una de sus actuaciones. Sanz llegará hoy a Vigo por carretera, procedente de Madrid, un par de horas antes de comenzar su concierto en Balaídos y mañana pondrá rumbo a A Coruña, donde cantará el lunes.
20 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Ni jet privado ni avión común. Alejandro Sanz llegará hoy a Vigo unas horas antes de comenzar su concierto en Balaídos en coche, acompañado por su padre, y a penas tendrá tiempo después de disfrutar de su estancia en un céntrico hotel de la ciudad. Sus planes, que pueden cambiar ya que tiene numerosos amigos en Galicia, son partir mañana hacia A Coruña, donde actuará el lunes. El equipo de producción de la gira mundial que comenzó en febrero en América Latina, retomó en mayo en Estados Unidos y siguió en junio por España, no sufre grandes quebraderos de cabeza con los caprichos del músico, porque aseguran que no los tiene. Refrescos, agua, fruta o una copa de vino son las mayores extravagancias del artista en el backstage, a pesar de su conocida afición por los mariscos, que a buen seguro probará durante su estancia. Entradas Cien guardias de seguridad, tres ambulancias y miembros de Protección Civil se ocuparán de controlar los posibles imprevistos durante el espectáculo, que suelen ser las lipotimias que las fans más apasionadas sufren en su presencia. La gira El alma al aire es una gran producción que funciona como una máquina perfecta y bien engrasada. El equipo se transporta en una veintena de trailers y cerca de cuatrocientas personas trabajan en las fases de montaje y desmontaje del espectacular escenario diseñado por el escenógrafo inglés Mark Fisher. A día de ayer se habían vendido cerca de 13.000 entradas de las 29.000 que la organización ha puesto a la venta, aunque todavía hay tiempo para que el artista vuelva a llenar otro estadio, como lo ha hecho en numerosas ocasiones durante su exitosa gira El alma al aire.La duración prevista del espectáculo es de dos horas y media en las que la estrella, vestida por el diseñador Antonio Miró y acompañado en escena por diez músicos y tres coristas, cantará gran parte de los temas de su último álbum y otros éxitos anteriores como Corazón partío, Amiga mía, y si fuera ella o Mi soledad y yo, además de la composición por bulerías con la guitarra que dedica a su hija Manuela, que está a punto de nacer.