Salvador Pérez Arroyo, arquitecto
12 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El arquitecto Salvador Pérez Arroyo es un experto en el diseño de edificios museísticos de carácter científico. Entre los más conocidos se encuentra el Planetario de Madrid. Es colaborador habitual del University College of London y del Instituto Universitario di Architetura di Venezia. Su obra se caracteriza por una especial sensibilidad hacia el acero. Y lo demuestra no sólo en sus proyectos y en sus clases de la Escuela de Arquitectura de Madrid, sino también en la investigación vinculada al desarrollo de nuevos productos. Ahora un proyecto suyo compite con César Portela para la construcción de la Casa de las Palabras, en el aparcamiento de Samil. -¿Cuál ha sido el punto de partida de su diseño arquitectónico? -La idea de partida es la propia Casa de las Palabras y lo que ello significa. El edificio que de acogida a esta proyecto museográfico tiene que ser un emblema de la comunicación. Esa idea de la comunicación se ve reflejada en el exterior, con unas torres iluminadas que rompen la cubierta; y en el interior, con la creación de itinerarios alternativos y complementarios. -¿Existe algún rasgo que aporte un carácter emblemático o diferenciador al edificio? -Toda la fachada que da a la zona de aparcamiento está dividida en estratos, es como un gran cartel motorizado de publicidad, de esos que se pueden ver por la calle, solo que de 40 metros de largo y siete de alto. Es una gran pantalla gigantesca que te dice lo que está pasando dentro. -Otro elemento significativo del proyecto es la fuente sonora... -Sí, bueno, está situada en el espacio comprendido entre el edificio y el aparcamiento. La idea la tomé de la cultura árabe. Allí se dice que cuando un niño tarda mucho en hablar se lleva cerca de una fuente, y al oir los sonidos del agua, el niño empieza a balbucear. La fuente sonora emitirá eso, sonidos, que se harán reconocibles a medida que el visitante se vaya aproximando. -¿Resulta difícil diseñar el edificio sin conocer el contenido? -El proyecto museográfico es importante, pero no es la clave. Tenga en cuenta que el contenido es renovable. No se puede ver lo mismo durante cuatro años.