El PSOE se desmarca de los proyectos para el antiguo asilo y La Panificadora

J.F. VIGO

VIGO

CAPOTILLO

Los socialistas se abstuvieron en uno de los convenios y forzaron el aplazamiento del debate sobre los viejos silos Las diferencias urbanísticas entre los dos socios del gobierno municipal no sólo se templan sino todo lo contrario. De los dos asuntos estrella que ayer incluía el orden del día de la Gerencia de Urbanismo la disparidad de criterios entre PSOE y Bloque fue general. El PSOE se abstuvo en la votación del convenio para recalificar el viejo asilo, pese a que la edificabilidad se reduce de 17.000 a 11.000 metros cuadrados, recibiendo el voto favorable de BNG y PP. Los socialistas pretendían que se mantuviera la capilla del inmueble aunque nunca ha estado protegida. De otra parte, el convenio sobre La Panificadora fue aplazado tras una petición expresa al concejal de Urbanismo el día anterior. Toba aseguró que el retraso «será de sólo siete días».

24 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El grupo socialista ejerció ayer otra vez como oposición en el consello de la Gerencia de Urbanismo mientras el PP sumaba sus votos a los nacionalistas para aprobar el convenio del asilo. Los socios del gobierno llegaron incluso a votar en contra de la solicitud de redacción del PERI Estomada, en San Miguel de Oia, mientras el PP no pasó de la abstención en alguno de los temas debatidos en la sesión. A pesar de que el convenio del asilo parecía una cuestión resuelta el futuro de la capilla provocó un pequeño debate. Belén Sío, portavoz del PSOE, explicó que el Instituto de Estudios Vigueses había pedido que se salvase la capilla, «de estilo neogótico». Xabier Toba replicó que el templo se encuentra junto en el centro del edificio y su pervivencia conllevaría la imposibilidad de ejecutar cualquier proyecto urbanístico rentable. Un concejal del Bloque expresó tras la sesión su malestar con la conducta del PSOE «cuando fue Carlos Príncipe quien planteó meses atrás una recalificación para hotel con 17.000 metros edificables. Ahora, con un convenio de 11.000 se abstienen». El único edil radicalmente opuesto al proyecto fue Manuel Soto. En atención a su contenido social optó por abandonar la sala para no votar en contra. Soto sugirió la necesidad de modificar el plan general para garantizar su completa legalidad.