JUANMA FUENTES REPORTAJE El nuevo portavoz revoluciona una oposición hasta ahora conciliadora
22 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.OSÉ Manuel Figueroa sentado en una mesa frente a Francisco Álvarez Cascos, ministro de Fomento. La imagen del pasado jueves generaba incredulidad. Ahí es nada el portavoz del PP vigués reunido con el responsable de las mayores inversiones del gobierno estatal, justamente la persona que lleva seis meses dando calabazas a Lois Castrillo, al que se ha negado a recibir. Esta reunión tampoco la había conseguido Juan Corral, quien ha estado casi dos años al frente de la oposición principalmente por su negativa a retirarse tras el fracaso electoral. Tras su forzada marcha el partido se ha encarrilado por la senda de una oposición al uso, esto es, un grupo más dedicado a fozar en las contradicciones del gobierno que a ser muleta y apoyo. Y no es el que el PP nominalmente no censurara al gobierno local. Criticar lo criticaba, pero siempre buscaba una pata a la que apoyar, normalmente, a decir de algunos, la socialista. Así ocurrió al inicio del mandato, cuando pactó con el PSOE la estructura de los grupos políticos (liberados, asesores) y posteriormente la reforma de los estatutos de la Gerencia de Urbanismo. Tampoco fue del agrado del partido su postura acrítica en la adjudicación de la gestión de la basura, el mayor contrato del Concello en este mandato. Nada más llegar a la jefatura de la oposición Chema Figueroa marcó distancias con su predecesor por más que en la anterior etapa fue portavoz adjunto y no se le escuchó una queja pública sobre Corral. Urbanismo No es fácil enumerar los cambios que se han producido pues aparentemente todo sigue igual, pero desde luego las cosas discurren de otro modo. De entrada, Figueroa ha logrado pacificar un grupo en el que empezaba a existir un sector crítico. El más descontento, Manuel Garrido, ha sido incluido en el consello de la Gerencia de Urbanismo y las aguas internas parecen discurrir con mayor tranquilidad. Sin duda es en el área de Urbanismo donde el relevo más se ha percibido. En estos años la Gerencia era una especie de mundo al revés, donde el Bloque presentaba propuestas a las que el PSOE invariablemente votaba en contra o se abstenía. El PP, por el contrario, actuaba casi siempre como salvador de los nacionalistas cuando su votos eran necesarios para no paralizar determinados proyectos. Las cosas ya no funcionan así. En las dos primeras semanas Figueroa advirtió que el PP no estaba para ayudar al gobierno y que su papel era actuar como oposición. Dicho y hecho. Con las licencias de Carrefour y hotel Sensat el PP, en sintonía con PSOE y Manuel Soto, exigió dos veces su retirada para que los promotores se comprometieran a no solicitar indemnizaciones si la justicia anulaba estas licencias. Al final forzaron al alcalde a conceder personalmente las licencias tras revocar puntualmente las competencias que tenía cedidas a la Gerencia. Pleno frustrado Con relación al pleno de Independencia, el único precedente fue la petición en noviembre de una sesión similar para debatir la situación del segundo cinturón de circunvalación. Venticuatro horas antes de que se celebrara el partido desautorizó la iniciativa y Corral tuvo que comparecer en público para justificarse. Explicó como pudo que Fraga iba ese día a ver a Cascos y que si las cosas iban a arreglarse no había motivo para un pleno extraordinario. Dentro del grupo el funcionamiento parece el mismo pero no lo es. Es cierto que sigue existiendo un sanedrín integrado por los tres concejales veteranos (el propio Figueroa y los otros dos liberados, Manuel Garrido y Marisa Outón) pero las reuniones son más formales y los temas se debaten. El nuevo portavoz cuida también otro tipo de detalles. Así, la oposición trata de estar presente en los actos a los que son invitados, evitando acudir tres concejales una vez y ninguno otra. Outón es la encargada de la distribución de tareas y de asignar las representaciones. Para que el mandato tenga algún tipo de carácter imperativo el grupo ha aprobado un reglamento que incluye hasta sanciones al estilo parlamentario: aquel concejal que no acuda sin justificación tendrá que pagar una multa de 2.000 pesetas. En las notas de prensa también se nota otro estilo. El PP intenta mantener una presencia diaria en los medios de comunicación por medio de comunicados, en los que utiliza un lenguaje sensiblemente más crítico que en la etapa anterior. Por supuesto, en las relaciones con el partido el giro es completa. Figueroa mantiene cordiales relaciones con el presidente local, Pablo Egerique, lo que evita las tensiones de la etapa Corral. Las tirantes relaciones entre ambos eran un secreto a voces. Figueroa despacha algunas tardes con su presidente aunque asegura disponer de completa autonomía.